El Puerto 2025

Playa 3

 

 

Pasada ya la tempestad por las celebraciones del ‘Año Nuevo’ es imperativo moral, realizar algunas reflexiones que tengan que ver con el añorado y querido Puerto de Pacasmayo.

Recordando lo que sucede en los pueblos, lo he repetido en diferentes oportunidades, tiene que ver con quien o quienes lo conducen, el apoyo que dan los ciudadanos.

En los pueblos, entre ellos, el Puerto, tiene muchas cosas por realizar. No son de ahora, vienen de diferentes administraciones anteriores.

Y aquí, hay que incidir, la labor de los habitantes es fundamental. 

El respeto de la ley, de la autoridad, de las tradiciones,es básico para el crecimiento.

Desde lo más simple, arrojar un papel en la vía pública hasta dejar bultos en las calles.

Cómo lograr que las papeleras sean tales y no basureros.

Cómo lograr que el habitante que consume una gaseosa no arroje el recipiente en la vía pública, de la misma manera, envoltura de dulces y otras.

Cómo lograr que los conductores -ya no de taxis, porque no hay en mi querido Puerto, y esto es muy asombroso- de los populares ‘motocars’ respeten las luces, los cruceros, y sobre todo al peatón. Muy doloroso, igual que por acá, tiene preferencia la máquina y no el ciudadano.

No hay interés por la vida del ciudadano, ni respeto, sea mujer, niños, adulto mayor; acá el mayor, sea dama o caballero, es un viejo de …

Se repite hasta el cansancio, que falta educación, que no hay maestros; solo profesores. Una gran verdad.

Si en el hogar, primera escuela, no hay valores, no hay papá que sea ejemplo, no se cumplen las leyes más elementales, como el respeto, la obediencia, el saludo;qué se puede esperar cuando sean adultos.

Las autoridades, desde la principal hasta quienes la acompañan, en las diversas instituciones, tienen que cumplir y luego hacer cumplir las normas, de lo más elemental, el saludo.

Cuando se ingresa a una oficina y se saluda, no se encuentra respuesta. Hay silencio. Y esto porque ya se ha perdido tan importante costumbre.

Aquí la autoridad tiene una labor fundamental.

Parece mentira, pero a las autoridades y a los acompañantes, les hace falta, mucha falta, acercarse al mundo valorativo.

Se dirá qué valores.

Manda la tecnología y el ‘billete’.

Y salta el por qué estamos como estamos.

En este 2025, en el Puerto, el Puerto de Antaño, hay que asumir otras actitudes, especialmente, la de servir, la de respetar, sea mayor o niño.

Repito, lo he dicho en otra oportunidad, la tarea que tiene la educación, la escuela, el colegio, no se puede valorar en números, ni con máquinas.

Este 2025 es de esperar que se de compromiso y pensando siempre en lo que significa ser autoridad y ser ciudadano.

Tanto hay que hacer, desde sembrar un árbol hasta mantener la calle limpia y las paredes pintadas.

El tiempo lo divide la persona, pero es el mismo.

Así lo ha hecho desde hace muchos, más que muchos siglos.

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