Algunos lugares… recuerdo
Se repite, en los tiempos cambian, se dice que para bien, que no hay nada como estos tiempos modernos.
Que el ayer ya fue, que no se puede vivir de lo pasado, menos de los recuerdos.
Ya lo dijo Jorge Manrique, por allá, por los años mil cuatrocientos, no importa, pero hay quienes sí creen a pie juntillas en su palabra.
Es más, repite y se repite, por los viejos, con mucho muchísimo respeto.
Siempre los viejos, que en la actualidad ya no cuenta su palabra.
Digo, o mejor dice Jorge Manrique por boca de quienes miran más allá del interés privado, individual, y no se reflexiona en la humanidad.
“Recuerda el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parecer,
cualquier tiempo pasado
fue mejor.”
Tiempos de reflexión, de mirarse adentro, ya no hay en la actualidad.
Se vive a prisa, a mucha prisa.
Nadie observa, todos quieren ganar al tiempo.
En el recuerdo, en la tierra de Jorge Luis Borges,
“Me acordás, hermano, ¡qué tiempos aquellos!
Veinticinco abriles que no volverán,
veinticinco abriles volver a tenerlos,
¡si cuando me acuerdo
me pongo a llorar!”
Y en verdad, regresar al ayer, tratar de revivir esos días o esos años, es llenarse los ojos de otras vivencias.
Cómo no recordar, lo sucedido, en otra oportunidad, en la ciudad de Chepén.
Regresar a la nocturna del Gutiérrez Noriega, a los viejos amigos, por esos años mayores que yo, que me llevaron de la mano a los medios escritos.
Al mensuario “Chepén” que se editaba en Lima, a los diarios y revistas locales.
Y también en el diario de Chepén, que ya lo mencioné en edición anterior.
Más tarde, en “La Unión”, con don Manuel Pastor Ríos, y la Sección Nuestra Palabra.
Ahora, en este diario, se denomina Palabra Mía, gracias al señor Editor.
Por ella, por Chepén, muy lamentable ya no queda nadie de esas personas que hacían patria, se entregaban por el bien del pueblo en diferentes instituciones.
Tampoco hay nuevas, como las de antes.
La juventud actual, de la misma manera, los profesionales tienen otra mirada.
Eran otros tiempos y otros hombres.

