De las autoridades y responsabilidad

A través de la historia, el prestigio de los pueblos y la exigencia de los habitantes, ha dependido de quienes han conducido a los diferentes grupos humanos y sus espacios vitales. 

A nivel nacional, general, ha predominado el más fuerte, que contaba con seguidores incondicionales, unos, y otros interesados en lograr bienes a través de su gobierno. 

Transcurrió mucho tiempo, para que se imponga lo que hoy se defiende y cuida, la democracia. 

Etimológicamente, gobierno del pueblo. 

O como decía el hombre amante del teatro y su preocupación fue la libertad de los marginados, en este caso particular, de los grupos humanos negros. 

También buscó el bienestar de sus paisanos, participó y buscó la paz de los pueblos, de las dos partes de su país, el norte y el sur. 

Era la voz del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. 

Más tarde, silencio, mucho silencio. 

Sólo quedó la voz hasta el hoy, después de muchos, muchos ayeres. 

Los ciudadanos eligen a quienes lo van a representar, entregan su libertad, su voz, su palabra y, en ciertos casos, su vida. 

Con el devenir, se forman agrupaciones que se denominan partidos políticos, naturalmente, después de muchos, muchísimos años.

Esto en el mundo.

En mi país se da lo que se narra.  Se menciona a las culturas preincas, más tarde a la inca. 

Y luego, mejor hay que callar, guardar silencio.

La historia es dolorosa, muy dolorosa. 

En los últimos tiempos, después de la llegada y partida del Hombre de la tierra del tango, luego de la venida, la presencia y la partida  del alma llanera, la historia se presenta quebrada, fragmentada y otra vez con esperanza, con mucha esperanza.

Pero sólo queda en tal.

Ser autoridad exige mucha responsabilidad, sobre todo, cumplir con la palabra empeñada.

Respetar el compromiso contraído para llegar al cargo nacional, no olvidar lo ofrecido.

Se dice, se repite, para el crecimiento del país, para el bien de la población, de los ciudadanos.

Tanto he vivido, tantas palabras de bien para el país y para los paisanos, he escuchado, mucho, mucho.

Ahora, luego de muchos años, más que muchos, guardar silencio, mirarse las manos vacías y escuchar el canto de los pájaros y la calma del mar.

En estos tiempos, he saltado la historia, en los años de la denominada república, hace falta, mucha falta, cumplir con la palabra empeñada,

Regresar al mundo valorativo de los padres de la humanidad, los griegos y su calma, su filosofía y también su sacrificio.

El morir por el bien de los semejantes, como lo hizo quien quiso cambiar el mundo, al hombre, incluyendo la dama, por supuesto, y terminó el de la Cruz.

Ahora, cómo lograr paz en el mundo, hoy violento y pleno de tragedia, de muerte.

Mejor, no ir tan lejos.

Mi país , sus muertos, vidas perdidas en flor de la existencia, quienes no saben todavía lo que es la palabra falsa, palabra mentirosa. 

Los muchachos de las aulas, sean primarias o secundarias, no hay que hablar más allá. No. 

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