De las obras y la realidad

Como se sabe, hay preocupación en diversos lugares del país por las diversas obras en bien de la población, que se inician, luego de ser convocadas, y poco a poco quedan en el olvido.

Muchas se encuentran a medio construir, otras en su inicio, y otras muy lejos de iniciarse.

Las diferentes autoridades, incluyendo la nacional, la general, dan a conocer que son más que  miles de millones de soles que se encuentran sin saber cuál será su futuro.

A través de los últimos gobiernos se ha hecho hincapié en tratar de seguir con la construcción y si fuera posible, concluirlas.

Y de esta manera, contribuir con la solución de algunos problemas que tiene el pueblo que vienen de años.

Lamentablemente, más de las veces, queda en promesa y no hay nada concreto.

Repito, son muchas las poblaciones que ven frustradas sus esperanzas.

Y así pasan los años, se suceden autoridades.

Los ciudadanos se “acostumbran” a ver las obras inconclusas. Es la dura realidad y la impotencia de los ciudadanos. Se dan diferentes explicaciones sobre lo que se comenta.

Ahora, la zona de donde vengo, Pacasmayo, viene sufriendo lo que se manifiesta.

Recientemente, el legendario Malecón Grau, hubo expectativa por la denominada “modernización”, ponerlo a tono con los nuevos tiempos.

La prensa local informó todo lo referente a la obra.

Se iniciaron los trabajos.

Luego, otra vez, la espera.

Paralización por diferentes motivos.

La esperanza quedó trunca.

Los responsables de la construcción dan diversas explicaciones para la paralización.

Mientras tanto, el plazo de entrega queda lejos y otra vez, otros plazos y, seguramente, vendrán otros.

Y la realidad  vence a la esperanza y a las ilusiones.

También a los sueños.

En el querido y recordado San Pedro de Lloc, el legendario Colegio José Andrés Rázuri lleva más de años a la espera de ser terminada su construcción.

Se destruyó el antiguo local para levantar uno más moderno, que se relacione con estos tiempos.

Pero pasan los años, hay comentarios, hay quienes dicen que no, que sí.

Conclusión, seguirá pasando los años.

El templo de Guadalupe, está a la espera de encontrar personal para supervisar las obras y no haya engaño.

Ojalá no haya engaño.

El templo de San Pedro sí que está lejano, muy lejano, la veo su recuperación.

Aparte del dinero, el personal especializado.

Y sobre todo, la sinceridad, la responsabilidad y el compromiso con lo que se promete.

Cada día se pierde el respeto a la palabra empeñada, al compromiso contraído.

Es decir, el camino del cangrejo, crustáceo

Inocente animal crustáceo, marino, de las rocas.

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected] y síguenos en @UNDiario