Realidad y asombro

Hay que reconocer que mi país viene arrastrando diferentes problemas sociales, problemas que no se solucionan, que por el contrario, se agudizan.

Temas como la educación en los diferentes niveles, de tiempo en tiempo se realizan las denominadas “reformas”, acordes con lo que viene de otros pueblos de esta parte del mundo o de otros lugares más lejanos.

Hay que tomar en cuenta, las “reformas“ tienen que ver con quienes conducen el país, en determinado período.

Lo que sucede ahora es tremendo, los puntos de vista de los grupos denominados de “derecha” que se imponen en el Poder Legislativo, dan “leyes” que van más allá de lo que se espera.

Hay que considerar los contenidos de los diferentes espacios, sea primario, secundario y, de alguna manera, superior.

Ahora, si se toma en cuenta infraestructura, laboratorios, y otros componentes del proceso, más allá de la capital de la República, la realidad es tremenda.

En zonas cercanas a la capital de la República, los conocidos como Asentamientos Humanos, hay mucho qué hacer.

Y así.

En la sociedad nacional lo referente a la salud, de la misma manera, se encuentran realidades más que tremendas.

En el interior, repito, la situación es muy grave.

Desde falta de personal médico, especializado, laboratorios, medicinas, ambientes apropiados, infraestructura, entre otros, requieren una mejor atención por parte de las autoridades competentes.

Lo lamentable es que, de la misma manera que la educación, tiene que ver con el momento político, con quienes administran el país y el interés que ponen para dar mejor calidad de vida a los habitantes.

En estos últimos días ha causado mucho asombro entre las autoridades de la capital, de las “más importantes”, por el fallecimiento de un parlamentario y miembro de la Mesa Directiva, a raíz de encontrarse en el sur, sufrir una descompensación, y por la noche, acudir a un centro de salud cercano, en este caso, una posta médica y encontrarla cerrada. No hay atención nocturna.

Trasladarlo a otro centro de salud, más retirado, originó su fallecimiento, según manifiestan las autoridades.

Repito, este hecho causó asombro, mucho asombro entre las autoridades que dirigen el país, sea Poder Ejecutivo, Legislativo.

Se hablaba, inclusive de censurar al ministro de Salud.

Sin embargo, repito, la historia nos señala la realidad por la que se ha pasado y se viene pasando, sobre todo, la población más débil económicamente.

En el interior, pueblitos muy pobres, en el ande, comunidades ajenas a todo lo que es buen vivir; en la zona oriental, la realidad sacude, aplasta.

Y a nadie le importa, cómo se vive por allá, lo que pasan los habitantes de la otra parte del Perú.

En estos últimos tiempos, por esta realidad, grave situación de grupos humanos marginados, se habla de las dos o tres partes bien marcadas que hay en el Perú.

De ahí que, repito, no hay por qué asombrarse, esto pasa a diario con los grupos débiles y alejados de los adelantos que ofrece la civilización.

Ojalá que este suceso haga reflexionar a los grupos dirigentes y administren el país para bien de los ciudadanos en general.

Pero, pero, surge la duda.

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