Tiempos actuales, mi país
En estos últimos tiempos el país ha ingresado a un período de la historia, capaz no visto antes.
Predomina la irresponsabilidad, la falta de respeto a las leyes, el no acatamiento a las normas, entre otras cosas.
Por otra parte, la pérdida de autoridad, respeto a quienes tienen que ver con la marcha de los pueblos.
Esta falta de credibilidad, de autoridad y el asombro de la población, se debe a cómo se comportan quienes tienen en sus manos, la conducción de mi país.
Desde el Poder Ejecutivo, el asombro es tremendo por las acciones que realizan los integrantes; el Poder Legislativo, va más allá de lo que permite la Ley de Leyes y cada día las encuestas dejan mal parados a ambos poderes.
Pero como ya se ha perdido el respeto hacia sí mismo, el aprecio a la persona, ya nada afecta.
Hay únicamente interés en el bien personal, de grupo, no de partido político, pues no hay partidos organizados, que mantengan un ideario, propuestas que se pongan al día y vayan en bien de los millones de mujeres y hombres que buscan alimentos, agua, medicina, vivienda, seguridad, etc.
En lo que se refiere a la justicia, se repite hasta el cansancio , justicia que tarda no es justicia.
Otros dicen, la justicia tarda pero llega.
Caso de los fonavistas , muchos, muchas, han muerto y no han visto sus aportes en sus manos.
Gobierno tras gobierno, en campaña, sus miembros de los partidos, hoy se denominan “vientres de alquiler”, dijeron muchas cosas, hubo muchas promesas.
Y lo que se ve en los diversos poderes del estado, es desengaño y desengaño.
Repito, a los que se consideraban políticos, ya nadie les cree y ellos no se sienten incómodos.
Algunos estudiosos dan a conocer la urgencia de buscar nuevos líderes, preparar a la juventud con aspiraciones en el mañana, para que pueda gobernar en el futuro.
Lo que sucede en el país es el resultado de los dirigentes de ahora y de los de antes, de algunas décadas.
En el parlamento, ya no hay los grandes debates, propuestas, planteamientos en defensa de una Ley, de una modificación.
Ahora importan los votos. Nada, más.
Todo se aprueba, rápido, muy rápido.
En el ejecutivo, ya no hay personalidades que tengan peso propio.
Muchos repiten que los tiempos cambian, que lo de antes ya pasó, ahora se está en otros tiempos. Más modernos.
Pero también, los Viejos, con mucho respeto, dan a conocer que lo pasado era otro tiempo.
Ir al Parlamento, era educarse, formarse, pues los representantes tenían otra visión, otras luces.
Algo simple , el ciudadano podía pasar, moverse, normalmente por la Plaza Bolívar, es más, se ingresaba al Congreso en busca de tal o tal parlamentario, sin necesidad de lo que pasa ahora.
Eran otros tiempos.
Ahora, ya no es así.
De ahí que conversar con los Viejos , otra vez, con respeto, es llenarse de vida y mirarla con otros ojos.
En fin, como también se repite, “De nada vale llorar sobre la leche derramada”.
Ahora, tampoco hay leche en pomos, todo viene enlatado o en caja.
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