De los gobernantes y los gobiernos

La historia de la humanidad, teatro que se repite hoy, es la sucesión de hechos, cada vez más contradictorios.

Es la historia de los pueblos y de los gobernantes.

Hay que recordar que, desde los inicios hasta el presente, la sociedad es una pirámide.

Y no se puede cambiar.

No hay, ni habrá, una sociedad horizontal.

Desde la escala inferior, así es. Es el más fuerte el que gobierna, el que domina, el que se impone.

De la misma manera, en las sociedades que han existido y en las que hay, se da esta figura.

Han surgido pensadores que han planteado diferentes puntos de vista para gobernar a los ciudadanos, a los pueblos.

Hasta la actualidad se mantiene la preocupación por encontrar lo mejor para la sociedad.

Y así lo han dado a conocer, en estos tiempos de ideas avanzadas, denominadas, a veces, progresistas, quienes aspiran a conducir a los ciudadanos.

Lamentablemente, por esta parte del mundo, siempre es lo mismo: ofrecimiento, palabras, palabras.

Hay que mejorar la existencia humana.

Darle mejor educación, salud, vivienda, que por la labor que desarrollan, trabajo, tengan un ingreso que les permita vivir como personas.

Es lo mejor.

Lo ideal.

Pero hay que recordar, la realidad es la que centra, la que pone en alerta al conocido como pueblo, que nunca es así.

El tiempo se encarga de mostrar la gran variedad o la gran farsa y siempre se impone esta.

El mundo, se sabe, se encuentra convulsionado.

Los países más grandes, fuertes económicamente, aspiran ser cada vez más fuertes.

Son conocidos los países que destacan por su alta economía , su alta tecnología, sus fuerzas armadas, cada vez con armas más tecnificadas.

Se dice que si hay una tercera guerra mundial , la especie humana y otras desaparecerían de la tierra.

¿Y los países más pequeños, los más pobres?

No hay que olvidar , hay pueblos donde sí se mueren de hambre.

Mejor no alejarnos tanto.

Hay que mirar lo que sucede en los países de esta parte del mundo, en esta América, sea del Sur o del Centro.

Mejor en mi país.

La historia , plena de contradicciones y de noches, más que de luces y contentamientos.

Desde los pre incas hasta la hoy denominada República, ha estado y está presente, sueños, esperanzas.

Creencia, se puede salir del entrampe.

Pero no.

Cuando se observa los cerros, donde ya no hay espacio para más viviendas ¿viviendas? En las ciudades, los cinturones que la rodean, ahí está mi puerto, mi querido puerto.

La enfermedad, el dengue, está llevando niños y también adultos, y la razón principal para la muerte, no hay agua potable, no hay servicios higiénicos.

Los hospitales, hospitales.

Mejor, sí, mejor, hay que callar, guardar silencio.

Otro día, mejor, no será el mismo, pero los problemas de los demás, son y serán los mismos.

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