Adiós a Abril, el Mes de las Letras

En diferentes oportunidades vengo haciendo mención al mes de abril como el Mes de las Letras, de la literatura, del quehacer que se pierde en la noche de los tiempos.

No hay que olvidar, primero es el verbo, luego la escritura; primero, la palabra oral, después la escrita.

De ahí, desde que el hombre y la mujer optan por la posición erecta, la bípeda, el pensamiento aflora y de la misma manera, a lo sensitivo.

Y ese mundo sensitivo está presente, en los años aurorales, repito, en la palabra oral; mujer y hombre, aman, odian, sienten y lo testimonian.

Son los primeros poemas, las primeras narraciones y las primeras manifestaciones.

Ahora, en mi país, destacados mujeres y hombres que hacen patria o hicieron, nacieron, llegaron a esta tierra sangrante o viajaron a la otra orilla, en el Mes de Abril.

Y este trabajo, esta investigación, y la denominación de Mes de las Letras, la da el profesor , ya fallecido, Augusto Tamayo Vargas.

El profesor, mi profesor, fue un hombre total en el quehacer literario y docente. Nada le fue ajeno. Todo estuvo presente.

En el artículo “Abril en la Literatura Peruana” , publicado en el diario El Comercio- Lima 24 de abril, 1957, y que recibiera el premio CABOTIN de 1957, al mejor artículo publicado ese año, reunido en el libro “Augusto Tamayo Vargas” -150 Artículos sobre el Perú y reeditado, por la Universidad Ricardo Palma por sus 50 años, el profesor dice, “El 20 de abril de 1942 llevamos al Cementerio General de Lima el cadáver de José María Eguren, muerto el día anterior. Desde una casa pequeña y tímida como la situada en el Jirón San Jacinto, frente a una vieja línea de tren por la que sólo parecía transitar la fantasía, partió el cortejo, mientras nos seguían “a la sordina, peregrinos y lacayos y con sus caparazones los acéfalos caballos”. “En las luces otoñales” se levantaba “plañidera la carroza delantera”.

El docente sanmarquino se pasa más que buen tiempo, investigando a mujeres y varones, que nacieron o partieron en el mes otoñal, abril.

De ahí que concluye, “Abril es, pues, mes de las letras peruanas. Hay en él como un ir y venir de nombres y efemérides que hablan a nuestra imaginación y que debemos recordar en este periodo del año, para referirnos a nuestras investigaciones, en nuestra creación literaria, en nuestra tarea artística...”.

Lamentablemente, en estos tiempos contradictorios, donde, muy grave, se impone la tecnología, también lo práctico, lo utilitario; cuando los centros superiores, poco a poco, abandonan la razón de ser, el mundo del arte, en su totalidad, se encuentra, sino olvidado, sí alejado del mundo actual, especialmente del mañana.

Siempre estoy haciendo mención , en diversos medios de comunicación, al Mes de las Letras y a su autor, con la finalidad que la esperanza del mañana, si lo hace, se entere de lo que sucedió en ese Mes en la tierra denominada ahora Perú.

Cuando voy a mi pueblo, pregunto a los pocos amigos que quedan sobre este quehacer, por esta entrega, y la respuesta es, un movimiento de cabeza o el silencio.

Y sólo queda tercamente, mientras se esté de pie, seguir en la senda, senda señalada hace más que largas décadas.

No olvidar, Abril, otra vez y siempre, Mes de las Letras.


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