Año escolar 2022
Las autoridades educativas, que dependen de la autoridad central, Ministerio de Educación, han dado a conocer que el presente año escolar tendrá el carácter de presencial y semipresencial; que la transmisión de conocimientos por intermedio del empleo de la tecnología, será complementario.
En este aspecto, formación presencial, hay más que preocupación, por diferentes incomodidades.
Como se sabe, el proceso enseñanza-aprendizaje comprende diversos componentes.
Así, la infraestructura, que, muy lentamente, no de ahora, de muchos años antes, no ha sido tomada en cuenta.
Se han entregado partidas para “solucionar” algunos casos.
Lo que no se puede realizar dado el poco tiempo que falta para el inicio de clases.
Hay locales escolares que tienen más de setenta años y nunca han sido tomados en cuenta para dar mantenimiento.
Poco a poco se han ido cayendo y abandonando los salones.
Hoy son inservibles y peligrosos para alojar estudiantes.
Se reconoce que son cientos de locales que deben ser destruidos para levantar otros. Y no es tarea nada fácil.
Se requiere dinero y tiempo.
Con los efectos de la pandemia se reconoce lo abandonado que se encuentran los locales escolares.
Y nada se puede hacer, repito, de la noche a la mañana Todo tiene su proceso.
También hay locales que iniciaron su reconstrucción o fueron demolidos, pero han quedado inconclusos y no están aptos para funcionar.
Hay tantos motivos por el abandono.
Se habla de locales, de aulas.
Sin tomar en consideración, lo más elemental, servicios de agua, higiénicos.
En mi pueblo, Pacasmayo hay zonas que no tienen este servicio por más de cincuenta años, y zonas que llega el agua una vez y en otras, no.
Pasan las autoridades vuelven y vuelven a pasar, y el agua no llega. Es más, los hoteles, no ofrecen atención porque no hay agua.
Ahora, ¿qué pasará con los estudiantes?
Mejor guardo silencio.
En lo que se refiere a los estudiantes, hay tanto que reflexionar. Lo principal, la alimentación.
Es sabido que hay una gran cantidad de ciudadanos, de hogares, que pasan sus días en extrema pobreza.
También se reconoce que un niño mal alimentado, desnutrido, no puede aprender, se duerme.
Repito, no es tema de ahora, se viene arrastrando desde los años de la denominada emancipación.
En algo apoya el Vaso de leche, los desayunos y almuerzos que se brinda a los niños muy pobres.
Pero, lamentablemente, no siempre llega a los más necesitados. Muchas veces los alimentos se quedan en el camino.
Y lo que está pasando en estos últimos días, ya no tiene nombre: los delincuentes roban en los comedores populares, todo lo que encuentran.
Hay tanto que anotar sobre los alumnos irán, si pueden, a clases en el presente año.
Igual, mejor guardar silencio.
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