Tiempos de incertidumbre
La historia de mi país está marcada por tiempos cada vez más confusos, de inseguridad, sin proyecciones y, lamentablemente, muy lamentable, sin esperanza para la juventud.
Desde los tiempos de la invasión hispana, el habitante nacional fue presa, del atropello, del menosprecio y de la muerte.
Según la mentalidad de esos tiempos, venida de otros lares, el andino no era persona, no era un ser que merecía otro trato, que no se podía considerar como pensante.
Se sabe , de sobra, lo que sucedió con la población nativa y lo que tuvieron que realizar los soñadores que buscaban alejar al poder español de estas tierras.
No sólo de lo que hoy se conoce como república peruana, sino de los demás pueblos de América Morena.
También se sabe lo vivido en Junín y más tarde en Ayacucho.
También lo que representó para el país, pues ya se organizaba como tal, la partida del hijo de Yapeyú y más tarde, el hombre de los llanos.
Desde esos años hasta el presente se ha vivido de tumbo en tumbo.
Diferentes gobernantes, cada quien con mejores intenciones para sacar adelante al país, a los ciudadanos; dar mejor vida a quienes tratan de seguir de pie.
Golpes y contragolpes.
Todo, repito, para bien de los ciudadanos.
Para que Perú tenga un lugar importante en el mundo, no sólo de esta parte , más allá ,también.
Lamentablemente, no se logra.
La madre natura es pródiga.
Diferentes recursos naturales, a través de la historia, han permitido fuertes ingresos.
Pero no para el país. No.
Hasta el momento la minería es lo más importante, de la misma manera los hidrocarburos.
Ya se sabe la historia de los ingresos que deja su explotación.
En los últimos años, a raíz del ingreso a la economía neoliberal, se manifestó que era para bien.
Muy grave, la pandemia demostró que el libre mercado y otras disciplinas similares, no han dado los frutos necesarios en bien de la población.
Hoy se aspira regresar a la educación presencial, los problemas que vienen de hace muchos años anteriores, de diferentes administraciones que estuvieron con la intención de velar por el bienestar de los ciudadanos, son más que dolorosos.
Están presentes en el interior del país, en los pueblos alejados de la capital.
Pero de la misma manera, presentes en la Capital de la República, en zonas marginales.
En lo que ahora se llama Lima Norte, Lima Sur o Lima Este y Oeste.
Los problemas son los mismos.
Esto es educación.
Qué decir en salud, vivienda; en servicios básicos, en alimentación, por mencionar algunos temas sociales pendientes.
Una nueva administración.
Se tuvo esperanza.
La incertidumbre seguirá ;¿hasta cuándo?
Vaya uno, soñador, a saber.
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