A modo de balance
Al inicio de un nuevo año es necesario echar una mirada atrás, y no olvidar lo que ha pasado sobre todo lo que nos ha afectado, o lo que está pendiente de ser resuelto. Hay preocupación por lo que vendrá. Por el manejo que harán las autoridades para la conducción del pueblo.
Hay que tomar en cuenta que los diferentes políticos cuando aspiran a llegar a los altos cargos que tienen que ver con la marcha de una nación, hacen promesas de diferente naturaleza y saben que no podrán cumplir al asumir el cargo; que, por otra parte, hay compromisos contraídos con los grupos de poder que los apoyan. Apoyo que tiene que ver con el dinero, con vehículos, con locales y otros requerimientos.
El “auxilio” que se ofrece al candidato, tiene, lamentablemente, que ser devuelto, de una u otra manera, cuando se ocupa el denominado “ sillón presidencial”.
De nos ser así, los pueblos , el país, se encontrarían en otro nivel. Lo que mencionamos se refiere a los diferentes candidatos, de los diversos pueblos.
En los países altamente desarrollados, el compromiso tiene otro nivel.
Los candidatos de esta parte del mundo, tercermundista, subdesarrollado, se van de los sucesos de la manera más grosera.
Se están viendo hechos que desdicen de la alta capacidad que tiene el pensante.
En mi país así lo señala la historia.
Desde los tiempos pasados, desde el pan con butifarra, desde el yonque hasta, en la actualidad, que, aparentemente, pareciera no se siguiera la misma ruta.
Ha cambiado la presentación, pero lo que se busca es lo mismo. Van más allá de lo que el sentido común, indica.
Se pretende “reconocer” las invasiones que están presentes en lugares considerados como testimonios históricos.
El histórico Morro Solar, el respeto que merece por lo que sucedió en la Guerra del Pacífico, se encuentra con asentamientos humanos a los costados.
Igualmente, propietarios de universidades privadas, personas vinculadas a ellas, intentan desactivar SUNEDU. Lo grave, la autoridad que tiene que ver con la educación, incluyendo la primera autoridad nacional, guardan silencio.
Y esto incomoda.
Si se analizaran más “proyectos” , más buenas intenciones o se pensara en el futuro de esta patria tantas veces maltratada, de sus ciudadanos miles de veces engañados, no alcanzaría la existencia de una vida humana.
El promedio de vida está sobre los setenta, que unos pasan la raya y otros no llegan, es otra realidad.
De ahí que lo que se considera balance, no es más que ponerse a reflexionar y no encontrar salida.
Cuando se menciona los 200 años de la independencia, del nacimiento de la república, se regresa al ayer y se encuentra que el país siempre ha estado y está atacado a potencias extranjeras en lo económico.
Tengamos el coraje de reconocerlo.
Empleemos la reflexión , o mejor repitamos, “ pienso, luego existo “ , como gritaba el pensador francés.
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