Pasan los años



Cuando se revisa la historia de mi país, da la impresión que el tiempo no avanza, no se mueve.

Los hechos, sean económicos, políticos, sociales y otros, se mantienen o se agudizan.

Por más que quienes intentan gobernar el país, y muchos lo logran, manifiestan que cambiarán la realidad en la que se vive, que realizarán obras en bien de los más necesitados que antes eran miles y ahora son millones, que levantarán escuelas, hospitales, comisarías, servicios de agua y desagüe, y otras necesidades más, no logran plasmar el ofrecimiento en realidad.

Muchos dicen ”una cosa es con guitarra y otra con cajón”, refiriéndose a que una cosa es prometer y otra estar ya en la administración y no pueden realizar lo ofrecido.

Y tiene que ver con las autoridades, tanto centrales, como regionales o locales.

Muy lamentable, en estos últimos tiempos, predomina la corrupción en diferentes zonas del país, incluyendo la capital de la República.

Cada vez más marcada la sociedad, más estratificada.

Estratificación que se acentúa con la invasión española.

A través de la historia patria, pensadores, educadores, religiosos, se han preocupado por ofrecer propuestas para intentar salir de la dolorosa situación.

Pero queda todo en planteamientos.

Por otra parte, ya no hay dirigentes políticos, partidos políticos, que ofrezcan soluciones.

Repito, muy lamentable.

Lo que sucede en la actualidad, invita a la reflexión, a la preocupación, porque no hay alternativas para mirar el futuro con optimismo.

Se repite hasta el cansancio, que la pandemia ha “desnudado” al país.

Muestra la dura realidad en la que se encuentra.

Se dice que quienes han conducido el país y lo conducen no han mostrado interés.

Los problemas desnudados, se agravan.

Desde los más elementales, caso de alimentación y la educación, de servicios de salubridad y de vivienda, de seguridad y medio ambiente, hasta otros, siguen presente.

Por otra parte, y aquí hay que poner la mirada más seria, la población día a día pierde la confianza, la esperanza.

Repite, “sólo queda trabajar” , y esto, en lo que se encuentre, en “cachuelos”. Pues trabajo seguro, de respeto, de consideración, no hay.

Se da a conocer que el país está bien, que se sigue creciendo, que las exportaciones se superan.

Que se exportan más paltas, más frutas, más aguaymanto, más arándanos.

Se reclama por la industrialización, que se transforme la materia prima.

Que el estado intervenga.

Y aquí hay que recordar, la economía neoliberal, la Ley de Leyes no permite esto. Todo queda para el capital privado o el capital externo.

Nos encontramos en serio entrampe.

Se seguirá en la misma ruta.

Las generaciones que vienen, vivirán con los mismos temas pendientes.


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