Ejemplo a seguir



Felipe Tapia

De tiempo en tiempo en Palabra Mía, trato temas locales, especialmente la protección del pasado, de las Viejas Casonas, de los Pasajes, del Malecón Grau.

Y repito: los pueblos son lo que quieren que sean sus autoridades.

También incido en la participación de la colectividad, de los vecinos, de los ciudadanos.

No dejar todo a las autoridades.

Dar la mano, poner el hombro.

Se puede observar en lo poco de verde que hay en el puerto, en algunos lugares se mantiene, crece.

Se nota la intervención, el ciudadano de los vecinos.

Da pena: colocan las bolsas de basura recostadas en los débiles árboles.

Y aquí tiene que ver la escuela. La formación.

Si en la escuela no se cultiva lo verde; no hay espacio para dar vida a la vida, está perdida la esperanza del mañana.

Por otra parte, la limpieza.

Aquí: las papeleras.

El muelle y los lugares aledaños.

Ya me cansé de repetir: el busto en memoria de tan trascendental persona, el ambiente: vulgar cochera.

Pero, hay que repetir, también.

Capaz con orgullo: no todo está perdido.

Hay personas que miran más allá de sus intereses y desarrollan acciones que van en bien del casi olvidado puerto.

Por este su diario de la mañana me entero de la labor casi sagrada que están desarrollando las personas que mantienen pequeños negocios en el Malecón Grau y la Plaza que lleva el mismo nombre.

El Malecón Grau es el espacio donde realizan sus pequeños negocios, donde acude el respetable para adquirir algún bien.

Y debe mantener la prestancia correspondiente.

No cuesta mucho mantener limpio el espacio donde se “ganan los frejoles”

Barrer, limpiar, pintar las bancas; colocar papeleras, regar las plantas, dar vida a la vida.

Si este ejemplo se repitiera en otros lugares, sean mercados, plazuelas, sitios de estacionamiento de vehículos menores y afines, otra sería la presentación.

No hay que esperar que todo lo haga la autoridad.

Ya lo he manifestado en otras Palabra Mía.

Por acá, los comerciantes del mercado fijan un día para realizar la limpieza. Lo que es muy positivo.

Cuando se “atracó” la acequia canalizada, fue porque se arroja desechos en los lugares descubiertos.

Cuando se observa el Parque de la Amistad olvidado, es porque los vecinos no “ponen la mano”

Es más, contribuyen para que la suciedad crezca.

Así no.

Si es verdad que la escuela es el lugar de aprendizaje, de formación para los menores; es el hogar, son los padres quienes deben dar las pautas necesarias y, sobre todo, el ejemplo.

De ahí que digamos que lo que pasa en el Malecón Grau y la Plaza Grau, es algo que tiene que seguirse, no se puede dejar que pase de largo este ejemplo.

Por nuestra parte, instamos a los trabajadores del Malecón para que sigan en la senda iniciada.

Es para bien de ellos, del lugar céntrico y turístico.

En buena hora la jornada iniciada.

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