Tiempos de los que vendrán

Los tiempos que se están viviendo actualmente se presentan asombrosos, contradictorios y más de las veces, mejor es guardar silencio.

Ahora, ante esta realidad que asombra, la de hoy, repito, los tiempos que vendrán serán inenarrables.

Cada día , días que también pasan, la existencia se vuelve, capaz, intolerable.

Y esto porque asiste a sucesos que se presentan fuera de marco. Muy lejos.

Por ejemplo, se hace referencia a las próximas elecciones para elegir al señor presidente y sus vice, de la misma manera, a los señores parlamentarios.

Hay que tomar en cuenta, políticos o quienes pretenden serlo, se acuestan contando ovejas y se levantan con sueños de emperadores o de lejanos monarcas.

En el país hay más de treinta millones de habitantes.

Habitantes que vienen confiando, esperando que los dirigentes no se olviden de las necesidades básicas, las que hay que solucionar.

Caso de alimentación, vivienda, salud, educación.

Sin embargo, pasa el tiempo y no hay solución; es más, se agudizan.

Ahora, para el cercano período electoral hay más que muchos candidatos.

Nadie quiere quedarse fuera de la contienda.

Se sabe, sobre candidatos, no tienen opción de llegar.

Pero ahí están, esperando que el respetable les dé su visto bueno.

De ahí que los tiempos que vendrán, estarán lejos de la realidad, los candidatos.

En países de otra parte del mundo, no se presenta esta “avalancha” de candidatos.

Cuando se pregunta por qué en los pueblos de Oriente la pandemia se controla mejor, sea en sus inicios o durante la llamada segunda ola, la respuesta es, cultura.

Y me parece que se puede responder de la misma manera, sobre el exceso de candidatos para el presente proceso.

Personas que ya han estado conduciendo el país, en diferentes cargos de trascendencia, y no realizaron trabajo que tenga que ver con el bienestar del país.

No entiendo por qué hasta ahora se ofrece realizar tal o cual acción; interesarse por los grupos menos favorecidos; desarrollar acciones para levantar la autoestima de las personas.

Preocuparse porque el país ocupe un lugar expectante en el grupo de países de esta parte del mundo.

Velar por la salud, educación, alimentación, etcétera.

Es más, se empieza a pensar en el país como nación, que sea reconocida.

Es decir, se despierta de un sueño y se reconoce la realidad y hay la intención de transformarla, mejorarla y ponerla a órdenes de los ciudadanos.

Lo cual es positivo.

Y los tiempos que vendrán, no muy lejanos, cada día traerán, presentarán, sorpresas y sorpresas.

No asombrarán.

Invitarán a la reflexión.

Mucha reflexión.

Lima, 31 de octubre 2020

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