Desde hace muchos años, lo mismo




Las generaciones se suceden.

Personas que parten, jamás retornan.

Otras pugnan por seguir estando de pie.

En la lucha entre el Ser y el No-Ser; entre el Día y la Noche.

Todo cambia, nada es eterno.

Ni yo, ni tú, nadie quedará cuando llegue la noche y se de la agonía, la trágica agonía, de la que habla Don Miguel, el Gran Miguel de la Generación del 98; nunca igualada.

Como dice el Gran Libro, pero la tierra siempre permanecerá.

Y los problemas seguirán pendientes, a través de los años

En el puerto son muchos.

Cambian las autoridades, en sus diferentes niveles, y las dificultades siguen.

No se superan.

Envuelve el pesimismo y la pérdida de la creencia en el hombre, el hacedor de todo cuando hay.

Me dice un hombre que ya llega a las cinco décadas: Cuando tuve conciencia de la realidad, me di cuenta que no había agua, menos servicios higiénicos.

Sigue diciendo, ahora ya terminarán mis días y no hay agua; mis hijos, mis nietos se harán grandes, muy grandes, y no habrá agua potable.

Sólo en el mar hay agua y nunca se acaba.

Pues la de los ríos y lagos, se enconchina con los relaves.

Igualmente, la vida en el puerto cada día es más difícil.

La inseguridad campea. De la misma manera, la muerte por mano ajena. Antes no era así.

Será verdad ¿Cuando hay más progreso también los males, la violencia … la pérdida de valores y otras cosas más se alejan?

La que puede informar con claridad, sin mentiras ni engaños, es la realidad, la gran realidad.

Hay que mirar a los costados y ya está la respuesta presente.

No hay que olvidar, los pueblos, como el hogar, son lo que quieren sus responsables.

Por acá hay distritos donde no ingresan combis, menos motocar; no hay colegios, locales comerciales.

Cuando levantan un nuevo edificio, piden que dejen un gran espacio para sembrar verde.

Y así se hace.

Y sino, vas a otro lugar a construir.

En otros distritos, predomina el desorden, la violencia, la suciedad y otros males.

La autoridad no pone la mano como debe ser.

Pasa el tiempo, vienen otras autoridades y la ruleta sigue.

Así de simple, de sencillo.

Esto se puede llevar a algo más grande, la administración del país.

Desde presidentes, ministros, parlamentarios y otras, dejan pasar los días.

Y se sigue soñando que somos ‘‘País Emergente’’

Y contenta, halaga.

Repito, la realidad es la que centra.

¿Y el agua potable en el puerto?

Partiré a la otra orilla, ya son varias décadas que estoy de pie y no habrá agua potable en el puerto.

Es una verdad, no es una narración fantástica.

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