Del descontento de los pueblos




La historia señala los cambios que ha sufrido la humanidad, los pueblos de diferente naturaleza. Cambios que se han dado por el abuso, el maltrato o la indiferencia de quienes tenían en sus manos la conducción de los diferentes organismos que integran una colectividad o un país.

Los gobernadores o dirigentes abusivos que causaban la muerte de personas débiles, a la larga se acostumbran a realizar actos que atentaban con la dignidad humana.

Felizmente, los pocos pensantes que creían que la situación debería cambiar, que las personas no han nacido para tener una existencia subhumana, lanzaban su voz de protesta, en rebeldía.

Voz y rebeldía que eran asumidas por otras personas que, de la misma manera, miraban más allá de sus intereses.

Así, fueron los pensadores, los primeros, los teóricos, quienes fijaron puntos de vista que favorecian a los ciudadanos.

Fueron los griegos los que analizaron la sociedad, los que fijaron las pautas para un buen gobierno.

En el devenir, cuando la humanidad pasaba por momentos delicados por la tiranía y la prepotencia, los pensadores, nuevamente, de otros pueblos, invitaron a la reflexión, al análisis; y a trabajar para la humanidad pueda superar las dificultades.

Desde los tiempos de la Revolución Francesa, se abrieron los ojos de los hombres comunes, sencillos y pegados a la vida.

De la misma manera, las mujeres se pusieron de pie, dijeron su palabra, levantaron la voz. Y hasta el presente hay instituciones que surgieron del pensamiento de los conocidos como enciclopedistas, los intelectuales, los forjadores de los cambios en bien de la humanidad.

Pensamientos y organismos que trascendieron la patria y llegaron al mundo.

A los pueblos que buscaban libertad y mejor existencia.

Y los líderes de esta parte del mundo, hicieron suyos los mensajes, las palabras, los apuntes, los escritos y se ansía llegar a otro sistema de administración del país. Ya es sabida la historia y los que hicieron los hombres que se dieron la tarea de cambiar la administración en esta parte del mundo.

Lamentablemente, muy lamentablemente, lo que buscaron los prohombres, con el pasar del tiempo se fue olvidando y se regresó a los años de abuso e injusticia.

Y en estos días, los últimos, se está viendo cómo pueblos que toleraban indiferencia y hasta la muerte, están mirando al sol y diciendo su voz, su palabra.

América del Sur se encuentra conmovida, los dirigentes y grupos de poder están asombrados.

No pueden comprender por qué pasa esta situación.

Queda únicamente revisar la historia y se puede comprobar que así ha sucedido siempre, que la historia se escribe con las acciones diarias que realizan los ciudadanos, los débiles o los marginados.

Los que están lejos de la mesa del banquete.

Banquete que incluye diferentes platillos, como educación, salud, respeto y cuidado por los dos extremos de la vida, niños y ancianos; vivienda saludable, vestido digno y sobre todo, existencia humana, muy humana.

Hay tanto hechos por acá por obra de sus dirigentes, que tienen que ser motivo de reflexión y de enmienda, para que la muerte no campee en los pueblos.

Falta más humanidad y respeto por la vida.

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