No todo está perdido




Con los últimos acontecimientos que están pasando en el país, especialmente en el caso de las autoridades de primer nivel, con quienes tienen no solo dar ejemplo a las esperanza del mañana, sino mostrar dignidad, personalidad rica en valores y en quienes se vean modelos a seguir.

Se siente que no hay nada en qué esperanzarse, los poderes del estado, que vienen siguiendo modelos que surgen en la Revolución Francesa, están fallando tremendamente.

Hay que reconocer, son las personas, los responsables, los altos dignatarios los que fallan.

Ellos se encuentran envueltos en actos nada santos.

La ambición de poder, del dinero, la fuerza, entre otros aspectos, los ganan y se tiene lo que se observa a diario.

En otra oportunidad lo he manifestado, preocupa la niñez, la juventud.

Qué ofrecemos los adultos, de qué pueden cogerse para tener un mañana sino mejor, sí, seguro.

Los mayores estamos fallando.

El rol que estamos desempeñando, a lo mejor, no es para nosotros. Como se dice, hay que dar un paso al costado. Dejar que otros cumplan, quizá, mejor la tarea.

Y aquí se llega al campo de la reflexión, lo que ya no se acostumbra; se ha perdido.

Se ingresa al mundo de la filosofía, y al aspecto valorativo.

Cuando se habla de corrupción, de personas corruptas, de quiebre de valores y del compromiso moral, hay que regresar a los años lejanos, los idos en otros lares.

Y siempre lo repito, agrade o no, hay que volver los ojos al lejano pueblo griego.

Regresar, guste o no, a los padres de la filosofía, Sócrates, Platón y Aristóteles.

No olvidando, Sócrates, igual que Jesús o Buda, no escribió nada. Todo lo que se conoce es obra de Platón en los conocidos Diálogos.

La palabra libre, sensata, orientada al bien y rechazar lo que hace daño, no solo a uno mismo, sino al próximo, al semejante.

La plática, la conversación, los puntos de vista, el análisis y la compañía de la reflexión, sostén de todo mundo o persona civilizada.

Lamentablemente, lo antes mencionado se pierde día a día, por la invasión sin límites de la tecnología.

Se ingresa al mundo de la robotización.

Ya no hay personas, los robots están invadiendo, ingresan a los hogares y se impone el silencio, el mutismo.

Ante la falta de análisis, de comprensión y de acercamiento al semejante, se cometen las más tremendas injusticias.

Autoridades que dejan de cumplir su sagrada tarea, conductores que solo llevan a la población al mal, dirigentes que solo dirigen sus acciones para bien personal, enriquecerse a costa de las necesidades de quienes en realidad requieren apoyo, auxilio; y también esperan la comprensión, la tolerancia.

Cada día se aleja el otrora pensante, de los sustentos de la humanidad de antaño.

Se vive a tono con los días, con lo que ofrece el placer fugaz y doloroso.

El "poder" que da el dinero, que a la larga te lleva al matadero. Ojalá algún docente se aleje con sus pupilos de esta ráfaga de ignorancia que intenta aplastar. Ojalá.

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