A modo de confesión




Cada seis meses que llego al otrora tranquilo y profundamente humano puerto, invita a la reflexión cómo se encuentra no solo la ciudad y la historia, también los ciudadanos y la manera de comportarse.

En estos últimos tiempos se está haciendo hincapié en la necesidad de rescatar los valores; que la educación tenga un sentido más humanista y se regrese, capaz, al legendario “Carreño”, fuente de inagotables normas.

Si la existencia es una permanente lucha entre Ser y No-Ser, en querer permanecer “hasta el fin de los siglos, amén”, y por otra, el llamado de la tierra que busca parte de su pertenencia, empieza la agonía.

Agonía que es la pugna entre dos fuerzas, una conocida que esta plena de contradicciones de sinsabores, a lo mejor, de placeres.

También la supremacía entre el Ello y el Yo, para más tarde, ingresar al Super yo.

Por otra parte, lo desconocido, lo que se desenvuelve y se pinta de colores en la mente del que quiere ser mortal.

La señora Parca, desde tiempos que se pierden en la oscuridad, trata de dominar, de mostrar que puede más que la razón, que el mundo subjetivo.

A la larga, prima la Noche, o como dice el pensador, la Negra Noche.

Y aquí hay que detenerse.

Así como se teme lo mítico, la Parca, de la misma manera, se teme a la Noche.

En ella surge lo inesperado, las parturientas paren, los enfermos de gravedad, viajan a la otra orilla, unos pierden la cordura e ingresan al mundo de las tinieblas.

La eterna lucha, entre la luz y la oscuridad, lucha que dura poco tiempo, siempre se impone la Noche sobre la Luz, luego la Luz vence a la Oscuridad.

Y así se desenvuelve la existencia del humano, del bípedo que no quiere reconocer la realidad.

Se vuelve soberbio, egoísta, prepotente e impone su autoridad por la fuerza, por la violencia. Es el dictador que maltrata el pueblo.

Los grupos rebeldes no logran vencerlo, tienen adherentes que lo protegen, que lo cuidan e informan de lo que sucede.

Pero, pero los años, Cronos, el Tiempo, vence al dictador, lo domina y llega su socia, la Parca y se acaba la dictadura, la prepotencia.

El dictador y las criaturas que serán devoradas por el Tiempo y se los llevará la Parca, no tienen horas para reflexionar, para mirar la existencia con ojos que indagan con pensamientos que van más allá de su entorno y se cree en inmortales.

Son jóvenes, tienen poder, dinero creen que todo lo pueden y no son capaces de reflexionar.

Y allí está la falla, la gran falla. La humanidad marcha como está por la falta de reflexión. Y mi patria se desangra, le duele hondo lo que hacen con ella y los débiles, quienes se consideran fuertes e invencibles.

Como dice el filósofo chino y refrán, enseñanza del pueblo, una gran enseñanza, invoca que te pares en tu puerta y con el tiempo verás pasar el cadáver del fuerte, del poderoso. Una gran verdad.

Así que a reflexionar y mirar la vida con ojos profundamente humanos y dar la mano si puedes hacerlo. Hazlo.

Que el tiempo pasa y rápido llega la Parca.

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