Albatros, terco por la vida


 

El quehacer literario  cobra vida en lugares del interior, la historia señala movimientos que han hecho patria.

El Grupo Norte en Trujillo, la hoy conocida como la capital de la Primavera. El Grupo Orkopata, en Puno,  ha marcado la historia y hasta el presente se le recuerda. Movimientos como Colónida, que nunca se supo por qué se llamó así.

Hay que recordar, el artista es único y pone nombre a lo que crea de acuerdo a lo que él piensa, y el secreto de lo que hace o deja  de hacer a la tumba con él.

Lamentablemente se sigue creyendo que Lima es el Perú y se ignora la creación en la patria chica.

Diarios, revistas, grupos culturales, trabajan en silencia y a nadie, en Lima, le importa. Sobre todo ahora que predomina en toda actividad lo económico. Pero la humanidad a través de la historia presenta hechos, personajes,  que son tercos en lo que realizan. Y más de las veces viajan a la otra orilla cogidos de lo que significa su razón de ser.

Por mencionar, Moliere y el “Enfermo Imaginario”. NO lo cuento todo, hay que leer, investigar.

En el Puerto felizmente la palabra escrita se mantiene de pie, sea en el Diario o algunos libros que aparecen  de cuando en cuando. No hay que olvidar, hace más que buenos años salían revistas de ilusionados que señalaron el camino. Tampoco los menciono, para que los interesados investiguen, pregunten a los “viejos”, como más que mucho respeto.

Ya cercano a cumplir diez años, la primera década, si cabe la expresión, el ave reconocida por el esfuerzo, sacrificio por vivir a pesar del maltrato, “Albatros” revista literaria siempre alza vuelo.

La revista toma el nombre de un poema del conocido como “poeta maldito” Charles Baudelarie. El poema se encuentra en el libro que causó polémica cuando apareció, “Las Flores del Mal”.

Precisamente el autor, francés, habla del maltrato que se da a tan importante pájaro, más tarde compara al poeta como el albatros:

“El poeta es semejante al príncipe de las nubes que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero; desterrado en el suelo en medio de los abucheos, sus alas de gigante, le impiden caminar.”

La revista, que sale cuando puede y se ofrece a quien quiere, ofrecía en cada número poesía de autores de diferentes nacionalidades, también nacionales y cuando se entrega material, autores locales o de pueblos vecinos.

Ahora, estar casi una década entregando al respetable poesía, a veces narrativa, no es tarea nada fácil.

Y a cambio de buena voluntad o mejor, de nada, de las gracias. El profesor Alindor Terán Olascoaga, apellido materno que me invita a investigar su procedencia, es quien mantiene en alto vuelo al querido pájaro.

Repito, estar cerca a la década volando y volando a cambio de respirar aire puro, y alejarse de lo fácil, que a nada bueno lleva, requiere coraje y optimismo, también confianza en que el arte no pasará, estará presente en los tiempos por más difíciles que se presenten.

“Albatros” vuela con el viento a favor o en contra, pero vuela, para bien de la belleza y del arte.

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