Empresas Quiebran, Falta de Trabajadores



Que las empresas quiebren por falta de trabajadores, solo puede suceder en países altamente industrializados y la labor la desarrollen personas extranjeras. 
Por esta parte del mundo, sucede lo contrario, no hay trabajo, muchas personas desocupadas y con ingresos que no permiten una existencia digna.

Según una información, el Banco de Japón realizó una encuesta a cerca de 11 mil compañías japonesas, con la siguiente pregunta "¿tiene el suficiente número de trabajadores?".
Se anota "el índice sobre mano de obra se situó en menos 31, tres puntos por debajo que hace tres meses", lo dio a conocer NHK. Es la cifra más alta en 25 años, 10 meses.

El resultado general indica que falta mano de obra, mucha se pone de manifiesto que es tal la falta de mano de obra que el número de empresas que quiebran se encuentran en aumento. Y esto preocupa no solo a los interesados, a los empresarios, sino también a las autoridades.

De ahí que se está recurriendo a la automatización del trabajo o buscando personas a tiempo parcial, caso de las amas de casa, hay que recordar, las autoridades centrales están tratando de preparar leyes que favorezcan a los extranjeros, caso de la nacionalización.

Limitando o reduciendo el número de años, la permanencia en el Japón, el dominio del japonés y la especialización profesional.
Esto por la escasez de mano de obra, en parte, por la población longeva que hay; por la jubilación del personal, y como es de conocimiento general, por falta de niños.

Las personas no quieren contraer matrimonio y si lo hacen se es cuando ya no pueden haber pequeños.
Tanto damas como caballeros, muchos, se interesan por especializarse cada vez más, llevar una vida solitaria, ajena del hogar.

Los japoneses tienen otra filosofía de la vida, especialmente las nuevas generaciones.
Si se revisa la historia, hace más de cien años, los inmigrantes que llegaron a esas platas, luego de estabilizarse, formar hogar, tuvieron una familia que era más que numerosa.

Naturalmente, fueron otros tiempos, otra mentalidad.
Regresando a nuestro querido puerto o a la provincia, la realidad laboral es grave. No hay trabajo y si se consigue los ingresos son pobres. De ahí, se observa, que los jóvenes, damas y caballeros, tengan trabajos menores.

Casi igual a lo que sucede en las zonas marginales de por acá, no se concluye la educación primaria, menos se ingresa a la secundaria, y únicamente queda, muy lamentablemente, adquirir una motocar e iniciarse en el mundo del trabajo independiente. 

En el caso que se pueda, de lo contrario, trabajar en una ajena y pagar al día, y esto es tremendamente grave. Es la dura realidad de los pueblos del interior, lo que se narra no solo sucede en Pacasmayo, se da en los diferentes lugares del país.

Se vive al día y cuando se reciente la salud, la situación se torna más que delicada.  

Tema de reflexión, de mucha reflexión.

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