Sin huellas a seguir


Hay que recordar, los pueblos para que tengan una existencia digna y merecer admiración, los ciudadanos, las autoridades de diversos niveles deben conducir al país, las instituciones que la integran, ceñidas a las normas de buen vivir, al respeto, sobre todo, que no se diga nada negativo de los responsables de la marcha del país.
Para ello, se tiene que actuar respetando valores, principios, siguiendo las huellas de quienes han antecedido.

Sean parlamentarios, ministros, alcaldes, gobernadores, todo el que tenga relación con la conducción de la sociedad. No hay que olvidar, el principal lugar donde se forja el futuro ciudadano , es el hogar, son los padres los llamados  a guiar  a la esperanza del mañana. Contribuyen con esta formación, la escuela, los medios de comunicación, el barrio, los amigos.

En estos últimos tiempos, en el país están sucediendo hechos que hacen regresar a los primeros años de la humanidad, capaz a la etapa del paleolítico, muy lejos del homo sapiens.

Y esto porque día a día se quiebran normas, se olvidan valores, los medios de comunicación olvidan una de las principales funciones, la de ser orientadores.

Dada la incomodidad en la que se encuentra la población por los hechos más que absurdos, se hace mención que la responsable de todo es la educación.

Se cuestiona severamente, se hace hincapié que cada día se aleja más de lo que debe ser realmente su labor. 

En realidad, como se sabe, nada es estático, todo cambia, está sometido a la ley de la evolución.

Y la educación no puede escapar a esta ley.
Lo grave el que el cambio no es para bien.
Siempre manifiesto que la vida se realiza de manera ascendente, no al contrario.
Así lo señala la historia.

Pero qué sucede en estos tiempos, cuál es la razón para que la educación, la formación se separe de la trascendental función que tiene que cumplir.
Se vuelve siempre al principio, la autoridad.

Responsables, quienes administran un país, quienes preparan lo que se debe enseñar a la niñez y juventud, los contenidos, la programación.
Se impone, lamentable, muy lamentablemente, la tecnología, lo utilitario, lo que da más dividendos.

Se olvida de lo formativo, de los profundamente humano, disciplinas denominadas humanistas se dejan de lado, se reemplazan por las que se cree, son favorables para superación de la persona.
Y aquí está la falla, el error, el gran error.
Hay instituciones educativas privadas, que luego de cumplir con lo que determina la autoridad central, tratan de humanizar a la muchachada.

Para ello, está el deporte, el arte, en su gama, la riqueza del mundo espiritual y lo que tiene que ver con la formación familiar. Es decir, un retorno a lo que se quiere lograr con contenidos humanos, profundamente humanos; con diálogos, con reflexiones y análisis. Especialmente, con las propuestas, de nuevos campos.
Y esto, repito, falta en la educación.

Ojalá reflexionen ,los encargados de velar por el futuro del país.

Redacción UNDiario

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