Adiós a sobreviviente de bomba atómica


Durante la Segunda Guerra Mundial sucedieron hechos tremendamente conmovedores.

Dada la magnitud de la tragedia, tanto en vidas humanas perdidas, como en destrucción de pueblos, dado el triunfo de la muerte sobre la vida, la humanidad pide que no se vuelva a repetir.

Las armas que se han desarrollado ahora, que traerán muerte, ya no tienen parangón.
Hay que recordar, siempre es bueno tenerlo presente, no olvidarlo, menos, como se dice, “voltear la página”. No.

El pueblo que sufrió lo inenarrable fue Japón, sus ciudades Hiroshima y Nagasaki, marcan un hito en la historia de la humanidad.

La prensa nipona da cuenta que un sobreviviente de la bomba atómica falleció en Japón. Se trata de Sumiteru Taniguchi, candidato al Premio Nobel de La Paz.

Falleció el 30 de agosto, a causa de un cáncer en un hospital al sur oeste de Japón, a los 88 años de edad.

Se narra, "Sumiteru Taniguchi de 88 años de edad, se encontraba repartiendo el correo en Nagasaki cuando Estados Unidos lanzó la bomba sobre la ciudad en 1945".

Sumiteru tenía 16 años.

Alguna vez narró al respetable, “Sentí el suelo temblar durante un momento y creí que iba a desaparecer. Pero me convencí de que no podía morir así. Cuando eso se calmó, me di cuenta de que la piel de mi brazo izquierdo, desde el hombro hasta la punta  de mis dedos, se caía a tiras”.

El sobreviviente trató de transmitir su experiencia a mayor número de personas; pero temía que a las nuevas generaciones no les interesara.

Luchó porque se comprenda lo peligroso de las armas nucleares y la prepotencia de los gobernantes a mantenerlas y perfeccionarlas.

Fue un soñador de la paz en el mundo y esto por lo que vivió y observó en su entorno después del lanzamiento de la bomba.
Tuvo mucha pena porque los sobrevivientes, los hibakusha, poco a poco partirán a la otra orilla.

Algo que no se puede evitar. Lágrimas y llanto, pero es la realidad.
Repetía, el sobreviviente de la muerte, obra del hombre que mira sobre el hombro, “Quiero que las jóvenes generaciones recuerden que las armas nucleares nunca salvaron a la humanidad, es una ilusión creer que el paraguas nuclear nos protegerá”.

Una gran verdad. Testimonios y más testimonios desgarradores.
El mundo se encuentra sacudido por las acciones que está llevando a cabo el presidente de Corea del Norte.

Bombas nucleares, de hidrógeno, que ya no tienen cómo ser controladas.
La prepotencia del presidente norcoreano tiene en vilo a la humanidad.
Especialmente, al pueblo japonés, pues realiza sus “ensayos” en el límite, en la frontera marina.

Hace unos días, ha surcado ya el cielo nipón.
Hasta  el presente no hay manera de controlar o poner coto al aumento y ensayos de aparatos mortales.

Muy lamentable, pues el dirigente norcoreano, terco y soberbio, se cree inmortal, erróneamente, sigue en sus “ensayos” nucleares.

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