La casa del abuelo de Martín

Centro Social


En diversas oportunidades y a través de varios años -o mejor, meses- vengo haciendo referencia a lo que fue Pacasmayo años ha, años aurorales  y de buenaventura.
Recordaba, que por esos tiempos, intelectuales, hombres de negocios, del foro, y otras personalidades, estaban por acá disfrutando de la tranquilidad, de la bondad de sus gentes y viviendo momentos que no se repetirían.  Como anoto, eran otros tiempos y otras personalidades.

En la actualidad, llegan personas de Trujillo, de zonas aledañas, pero ya no con la intención de descansar, de vivir la calma y el contentamiento.
Se llega, sea por la inquietud de las tablas, de beber y emborracharse en el legendario Malecón o en la misma playa, sentados en las piedras.La “Semana Tranca”, como se sabe, es de diversión, de tragos y demás “distracciones”.

Ya no es, está demás, de reflexión, de recordar lo que sucedió tiempos lejanos, con la vida de quien vino a traer paz, amor y sobre todo, dar más vida a la muerte.

Por otra parte, hago mención a las Casonas que están siendo vencidas por el tiempo y especialmente, por la indiferencia de autoridades y de personas que deben velar porque el puerto mantenga, se puede, la figura que representaba en los tiempos que ya no volverán.

En momentos de soledad, de calma y reflexión, reviso libros pasados, revistas para volver a vivir, en la ilusión. Y estaba, otra vez, llenándome los ojos con imágenes coloridas que ofrece la publicación, que en una oportunidad la comenté, “Pacasmayo – Magia y Seducción”, me encuentro con la fotografía, muy hermosa y como fondo el cielo azul del puerto, de la Casona que siempre la “defiendo”, esto es, que no se destruya, que se puede mantener en pie y sea leyenda para nuevas generaciones.

La Casona, esquina Malecón Grau con la Calle Junín, cuyo segundo piso, poco a poco, está siendo traído abajo. La Casona, repito, bellísima, y dice la leyenda, al costado, “En la parte baja de la casa que mandó a construir Ramón de la Fuente, abuelo de Martín Adán, se ubicaba el diario “La Unión y, luego, funcionó allí la Biblioteca Popular y el Centro Social de Empleados. La parte alta, alojó durante mucho tiempo a la Aduana”.

En otra oportunidad narré que frecuentaba la Biblioteca, allí me inicié en el mundo de la lectura.

No recuerdo cómo se llama la señora que tenía en un fólder anotados los títulos de los libros que uno requería pedir.

El poeta Martín Adán, de cuando en cuando, iba a Pacasmayo, y lo primero que hacía, era llegar al diario “La Unión”, donde ahora se encuentra el diario “Últimas Noticias”. Conocí y conversé con el poeta, una mañana, cuando recién bajaba del ómnibus e ingresaba al diario y preguntó por don Manuel, el director.

Es más, cuando se entregó una edición especial por los cincuenta años del diario, de acá de Lima llegaron notas importantes, preparadas para la edición y fue un soneto del poeta que se hizo presente.

Las colaboraciones se lograban gracias a las amistades que tenía el poeta y periodista Carlos Alfonso Ríos, autor de dos importantes poemarios.

Me quedo acá y otro día contaré otras cosas de tiempo idos del puerto y ojalá la casa del abuelo del poeta, se mantenga en pie.

Redacción UNDiario

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