De Lo Que Pasa En Estos Días

En estos últimos tiempos, en el país se está pasando por momentos sumamente delicados.

Se presentan hechos que desdicen de lo que debe ser un dirigente, de cualquier institución, desde la más alejada y humilde hasta la que se encuentra en la capital de la República y de nivel, como se dice, a las instituciones que tienen que ver con la marcha de la nación.

La palabra corrupción ha ingresado al lenguaje diario, se habla de ella en las altas esferas de gobierno y en los centros laborales que nada tienen que ver con la administración nacional.

El poder que tenían en el pasado, ayer no más, los dirigentes del país, quienes tenían que ver la administración, con la conducción de organismos, en la actualidad se encuentran en situaciones nada agradables, que nadie, nadie, quisiera estar en su lugar.

En repetidas oportunidades he dicho en Palabra Mía que cuando más alto llega una persona, debe ser más humilde, más humana, dar la mano, apoyar.

No olvidar, la vida, los cargos, públicos o privados, se asemejan a una rueda, unas veces está en la parte alta y otras, en el suelo, en lo más bajo.

Y en lo referente a la palabra de moda, revisando la historia uno se encuentra que no es novedad.

No se trata de ser conformista, no

Lo que sí hay que reconocer, el hombre por naturaleza es egoísta, le gusta vivir bien, tener comodidades, dinero, hacer alarde de poder.

Poder que viene la pregunta, ¿Cómo adquiere el dinero? ¿Por actos lícito o ilícitos?

Es asunto personal.

En estos días, para hacer hincapié que la corrupción no es de hoy. Se recurre al libro "Historia de la Corrupción en el Perú" del ya desaparecido investigador, muerto muy joven, Alfonso W. Quiroz, quien hace un recorrido por la historia nacional y presenta casos desde los inicios de la llegada de los conquistadores al país.

En la Introducción, el autor anota, "La corrupción constituye, en realidad, un fenómeno amplio y variado, que comprende actividades públicas y privadas. No se trata tan solo del tosco saqueo de los fondos públicos por parte de los funcionarios corruptos como usualmente se asume. La corrupción comprende el ofrecimiento y la recepción de sobornos, la malversación y la mala asignación de fondos y gastos públicos, la interesada aplicación errada de programas y políticas, los escándalos financieros y políticos, el fraude electoral y otras transgresiones administrativas (como el financiamiento ilegal de partidos políticos, en buscar de extraer favores indebidos) que despiertan una percepción reactiva en el público.  A lo largo de este texto, el lector podrá constatar la amplia gama de casos y formas de corrupción, siempre en relación con el núcleo sistemático y contrario al desarrollo de estas actividades ilícitas: el abuso de los recursos públicos para así beneficiar a unas cuantas personas o grupos, a costa del progreso general, público e institucional".

Las personas envueltas en actos nada santos, sobre todo cuando ejercían cargos importantes, ahora están siendo investigadas y otras se encuentran en centros de reclusión.

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