La Casa de la Cultura y su Quehacer
Hay que recordar, viene desde tiempos lejanos, los pueblos son lo que las autoridades, los dirigentes, quieren que sean. Similar a lo que sucede en el hogar, la familia, en su totalidad se desenvuelve de acuerdo a lo que realiza el padre, la madre. Los hijos siguen modelos hogareños; conductas que se imparten.
En los pueblos, las instituciones cumplen funciones en bien de la colectividad, en la medida que los conductores así lo reflejan. Instituciones de diferente naturaleza, privadas, con apoyo de autoridades locales, estatales u otras que se levantan por puro entusiasmo de personas inquietas en tal o cual accionar.
Esta vez hay que conversar sobre lo que sucede en las Casas de Cultura de las ciudades.
No cuentan con apoyo estatal o de la primera institución, la Municipalidad.
Si por ahí llega alguna ayuda gubernamental, es pobre y se agota y no cumple la función esperada. Por citar un caso, la Casa de Cultura del Puerto, de mi puerto, se ubica en lo que anteriormente, hace muchos años, era la estación del ferrocarril. Hoy ya desaparecido.
Desgraciadamente, hace algunos años, el amplio espacio se redujo, se construyeron viviendas, instituciones públicas, como de salud, institución bancaria y otros organismos.
Seguramente, fue rentable en su momento, en la actualidad no.
Ahora que se habla del turismo en el puerto, que se quiere poner en valor, me trae a la memoria lo que sucede en otros países.
Caso específico, Japón.
Por allá, en la actualidad, las antiguas fábricas, amplios locales que, se creía, no cumplían ninguna función, casonas de tiempos idos, y todo lo que testimonia el ayer, se están poniendo en regla y miles de turistas acuden a observar cómo eran las antiguas fábricas, que procedimientos tenían para trabajar.
Es decir, otra realidad. Es más, en los hogares, muy familiarmente, se reciben a los visitantes, hay alimentos, conversaciones, visitas y se comparte.
No hay temor al engaño, a la mentira y al sobre costo.
La Casa de la Cultura local, hace buenamente lo que puede a puro coraje.
Ahí están los cursos de verano para lograr algunos fondos y así seguir de pie.
Se exhiben fotografías antiguas, faltan muchas por colocar, pero se requiere dinero. Pregunté por algún boletín, separata informativa; no se puede hacer, por lo anteriormente mencionado.
Un espacio reducido para lo que puede ser una Casa de tanta importancia.
Me acerqué al lugar donde funciona la Escuela de Música, la presentación del local bien recuperado, no sé cómo estará por dentro y qué se hará, estaba cerrado a pesar que era las once de la mañana. Lo que hace la Escuela me entero por su diario de la mañana, "Ultimas Noticias".
Cuánto se puede hacer, pero, pero, hay que repetir, falta apoyo de las autoridades locales. Al final, a quién le interesa el arte, en su variedad.
Es más rentable un local que ofrece salchipapas, o una discoteca; y la cultura, también en su fama, se mira sobre el hombro.
Resta saludar, a los alucinados, soñadores que mantienen en pie a la Casa, a la Casa.
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