Más allá de la biografía

Sobre Julio Ramón Ribeyro, narrador, autor teatral, periodista; en la narración, como novelista o cuentista, se ha escrito mucho, se han dado a conocer sus obras, sea en otras lenguas o en la hispana.

Es reconocido no solo en el país, o América Latina, sino va más allá, va por la Vieja Europa.

Su obra y personalidad son estudiadas en las universidades locales y de fuera.

Su producción ha sido y sigue siendo motivo de tesis universitarias, locales y de otras naciones.

Su vida, tema de biografías; su obra, analizada; sus personajes, tomados como testimonios de la sociedad con desajustes en la que nos encontramos.

Desde "Los gallinazos sin plumas" -conjunto de cuentos editado en el año 1954- su primer libro, que le causó muchas incomodidades, y desencantos, pasando por "La tentación del fracaso", diario en que se encuentra al autor en la búsqueda de sí mismo, hasta la reunión de los cuentos en "Palabra del Mudo", está presente el hombre que va más allá de la misma existencia.

Ahora, se encuentra en circulación, segunda edición, un pequeño libro denominado "Un hombre flaco - Retrato de Julio Ramón Ribeyro", del autor nacional Daniel Titinger.

Como señala el autor, es un verdadero retrato, pues presenta a Julio Ramón, en sus diversas facetas.

Hurga en la vida privada, en su lucha por plasmarse como autor, los años de estudiante de Derecho, sus ocupaciones en este campo, las mismas que le incomodan o le causan hartazgo. 

Los amores, muchos incomprendidos, otros fugaces o capaz duraderos y la relación con los trabajos que cumple en la ciudad Luz, desde los más humildes, hasta, después de muchos años, llegar a la Unesco. Una existencia dolorosa, desnuda, no solo por el frío sino también por la pobreza.

Los años tristes y solitarios, las caminatas, el cigarro, compañero inseparable y el buen vino. Ambos no podían faltar en su diario vivir.

Los años vividos, el nacimiento de su hijo y la angustia, casi siempre, de tener las manos vacías.

Las enfermedades que hacen frente, las operaciones, el cangrejo que cabalga y cabalga hasta hacérselo suyo y el narrador tiene que partir a la otra orilla.

Los días en el centro de tratamiento de cáncer, los momentos últimos, los sueños y palabras testimoniales, la compañía de su esposa.

- ¿Cuánto tiempo estuvo con él ahí?,  le pregunta Coaguila.

- No sé, cuatro o cinco horas.

-  ¿Qué fue lo último que le dijo él?

- Ya les conté. Me muero, me dijo…

Las vivencias que hay en "Un hombre flaco" en realidad, sacuden y más que eso, aplastan.

Es una gran verdad, nadie puede entrar al mundo interno de la persona, para poder saber de sus pensamientos, de sus creencias o de sus sueños.

Es un retrato más que humano, se escucha la "Palabra del Mudo" en su plenitud, en su totalidad.

Se ingresa al mundo de Julio Ramón, como él quería, en silencio, sin palabra, mudo.

Retrato que presenta la grandeza y la hondura de quien nunca le gustaba las multitudes ni las entrevistas.

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