Casa Que No Se Debe Abandonar

Casa Raimondi

En las pequeñas ciudades, muchas veces olvidadas por las autoridades centrales y también por las locales, existen casas donde nacieron, crecieron o pasaron sus últimos días, personajes que han hecho patria, han marcado la historia nacional.

Lamentablemente, no hay todavía conciencia de lo que significa aportar al país o al lugar donde se radica, la entrega de los personajes conocidos como símbolos. Esto es, dieron su existencia, su vida en bien de la cultura, del arte, del deporte, de la investigación o de la proyección de los pueblos.

En Pacasmayo, en la provincia, hay varios distritos que testimonian la grandeza de damas y caballeros, dieron más allá de sus fuerzas.

En la educación, el maestro olvidado que formó generaciones, el periodista que dijo su palabra en favor de los demás, por largos años de presencia, el hombre de la industria, del comercio o que trabajó la tierra.

Personas que dieron la mano, apoyaron obras de bien o trabajaron por la ciudad. Algunos llegaron de otras tierras, la hicieron suya y, lamentablemente, partieron a la otra orilla, dejando mensaje de peruanidad.

Caso particular, en esta oportunidad, del hombre que vino de la tierra del autor de ´La Comedia´ y más tarde, es conocida en el mundo como ´La Divina Comedia´.

Llega a mi querido San Pedro de Lloc, por el mil ochocientos, y lo describe, "En este pueblo, que tiene hoy el título de villa, hay muchas familias decentes y regular sociedad. La mayor parte de sus habitantes se dedican a la agricultura y algunos a la fabricación de pellones de lana torcida que tejen en telares. Estos pellones son estimados por su finura y el esmero con que son trabajos. Hay algunos que venden hasta en el precio de 4 a 6 onzas de oro".

El investigador llega a San Pedro de Lloc en el año 1890 a invitación de amigos o paisanos, le piden que venga, recupere su salud resquebrajada.

En la tierra del hombre que defendió la patria en la lucha por la emancipación, estaba su paisano Alessandro Arrigoni Esengrini, y a pedido de él y otros amigos, el sabio llega y se aloja en su casa.

La historia señala que el investigador llega en compañía de su hija, con la que forma una unidad, ella es Elvira. El hombre que viene de la tierra que presenta forma de bota, tierra europea, ya venía enfermo, delicado de salud, sus amigos médicos, no logran rescatarlo y la noche del 26 de octubre, domingo, parte, repito a la otra orilla. Y se fue. Ahora, la Casona donde se alojó, después de muchos años, es decir, a partir de 1987, la histórica mansión se convirtió en Museo. En la actualidad se denomina Casa Museo Antonio Raimondi.

Hay que mencionar, la Casona fue expropiada por la Municipalidad Provincial de Pacasmayo a su favor, siendo alcalde el profesor Virgilio Purizaga y con el apoyo del señor Jorge Ramírez Arrigoni.

En sus inicios, la Municipalidad Provincial de Pacasmayo se encargó de la restauración e implementación con el apoyo de la Corporación de Desarrollo de la Libertad. En la actualidad, me parece, vive huérfana la Casona. Pues hay mucho que hacer y aquí deben tallar las autoridades, en su variedad.

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