​Y ahora ¿Qué?

La historia de mi país está plena de ofrecimientos por parte de quienes han ansiado llegar al poder, sea al ejecutivo o al legislativo.

Hay que recordar, el hombre, y en estos últimos tiempos la mujer, tienen sueños de grandeza, les gusta mandar, imponer y demostrar que pueden hacer lo que ellos creen lo más conveniente.

Ya está decidido quién será el guía y administrará los bienes de mi país, de la misma manera, quienes dictarán leyes, velarán por el cumplimiento de normas y serán responsables de lo que suceda, pues hay tanto qué hacer.

Sin embargo, también hay que reconocer, si se revisa la historia de los últimos años, o mejor, los diez últimos, lo que se ofreció en campañas no se plasma en la realidad.

Por el contrario, los problemas sociales, temas pendientes de administraciones anteriores, crecieron, se hicieron imposibles de controlar y se llegó a la violencia, que originó muertes. Temas como la minería, que se desarrolla, muchas veces sin un estricto control por parte de la autoridad, sea en seguridad, salud, remuneraciones y otros.

De la misma manera, lo relacionado con el cuidado del medio ambiente, velar por los pulmones de las ciudades, esto es, conservar lo verde.

En la misma capital de la república, las autoridades imponen el cemento sobre lo poco verde que hay.
Se amplían los carriles de las pistas para que puedan transitar más vehículos y para ello se tumban árboles muy respetables que protegen a la ciudad, también para levantar edificios de muchos pisos, se destruyen grandes lugares donde reinaba lo verde.

En la capital de la república, como en otras capitales del interior, importan los vehículos, no el transeúnte.
Se dan muchos accidentes y muertes porque quienes están al frente del timón se creen seres superiores, no les interesan los demás, el próximo.

Aspectos pendientes, como la salud, la educación, la delincuencia, el abandono familiar, de niños y de mujeres, se han dado a conocer en tiempo de campaña.
Naturalmente de manera generalizada, no se ha enfocado desintegrando las partes. Bien.
Ahora viene lo más importante, llevar a la realidad las promesas, los ofrecimientos. O capaz con el devenir quedan en el olvido, en el silencio.
A lo mejor hay temas más importantes que los ofrecidos en tiempos de búsqueda del poder

De una u otra manera hay que insistir en el retorno del valor que tiene la palabra empeñada, palabra que no tocó o toca a un ciudadano, no; es a mi país en general, a su totalidad de ciudadanos y de pueblos.

Los medios de comunicación cumplen su función de acuerdo a los intereses de los empresarios.
Se cuida mucho la publicidad, no afectar a quienes sostienen los medios, en su variedad.
Al referirse a la libertad en los medios, hay que referirse a la libertad de empresa, a los intereses de quienes tienen en sus manos, su conducción.
Y ahora repito ¿Qué espera el ciudadano común y corriente,  a los pueblos olvidados del interior, que sí fueron visitados por los candidatos?
Hay tanto que hacer por mi país y tanto que manifestar que por esta vez, guardo silencio y será en otra Palabra Mía.

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