Algunos lugares, recuerdo
Se repite en estos tiempos de la mal llamada "modernidad", que lo sucedido ayer, que los hechos de hombres y mujeres en su época trascendental, no importan.
Se tiene que vivir el presente.
Lugares del pasado, viviendas, lugares públicos, viviendas de quienes hicieron patria en el pequeño pueblo, no importan, hay que destruirlos y dar paso a la moderno.
De ahí que no se respeten los lugares históricos en el puerto, en este caso particular.
Por otra parte, se hace hincapié que la industria que mira a el ayer, está creciendo, y logrando grandes ingresos en los pueblos, que se mira lo pasado como vida para el hoy.
No hay que mencionar a los pueblos europeos, asiáticos, no; mirar a los pueblos vecinos cómo respetan y logran mejores ingresos por la visita de lugares y también extraños.
Naturalmente, hay que invertir, hay que sembrar, luego cosechar.
Cómo recuerdo, el antiguo 237 y su entorno, se corría, se jugaba y las amistades crecían.
La bajada, a la carrera, hacia la playa y de frente al agua. No había restricciones.
Cuando se ingresaba mal presentado, apariencia de no haberse lavado, había que retirarse del salón y correr a la playa, regresar limpio y contento. Eran otros tiempos.
No había regaños, tutores, departamento psicológico, menos quejas de los padres.
La autoridad era el docente.
Y el director era lo máximo, sumo respeto y obediencia.
Eran otros tiempos.
Y qué decir del Muelle, se ingresaba libremente, a pescar, a tirar el cordel.
No se pagaba para ingresar.
Por las mañanas, al llegar las embarcaciones con pescado, se ayudaba, se jalaba las redes y los peces, luego de la jornada, te entregaban unos pescados.
Unos los vendías y otros llevabas a casa.
Solucionado el día. No faltaba el alimento.
El mar nunca te traiciona.
Ahora, ya no es así.
Han cambiado los tiempos.
Se desplazaba tranquilo por el malecón.
No existían los vehículos menores actuales y se podía caminar.
No hacía falta semáforos.
Los pocos vehículos que llevaban a San Pedro, Chepén o Guadalupe, respetaban al pasajero.
Predominaba la Agencia Velásquez, hoy muy lamentable, desaparecida.
Algo original, si venías caminando de San Pedro, el ómnibus paraba, te pedía que subas y llegabas al puerto, dabas las gracias y adiós.
Eran otros tiempos. También, como vehículos, los asnos, ellos traían o llevaban lo que se conocía como "carga".
Estaban los amigos, sin zapatos, que llevaban los bultos de un lugar a otro, caso de los sacos de arroz.
Llegaba el diario "Última Hora".
Naturalmente, La Prensa, El Expreso y otros, si podían.
Cómo olvidar "La Unión" y sus quehaceres.
Los amigos de Chepén y sus sueños, editando periódicos, revistas, y hasta, muy atrevidos, un Diario de la mañana.
El señor Pastor Ríos fue a la inauguración del diario.
Mejor, guardo silencio.
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