Es la realidad
En diferentes oportunidades he manifestado en esta Mi Sección que la realidad es la que nos centra.
No se trata de que yo quiero.
Está bien que tú quieras, que sueñes o que te ilusiones, lo que es natural en toda persona, que quiera más allá de su existencia.
Cuántas cosas queremos, en diferentes niveles, capaz profesional, laboral o de esperanza. Sueño y más sueño.
Surge la realidad, la que te dice que no se puede.
Pero tú sigues creyendo que se puede. Que se puede.
Y así transcurren los años, el tiempo.
Y, muy a tu pesar, pasas a la otra orilla.
Tu recuerdo queda en los más cercanos, tiempo o poco tiempo y luego, el silencio, silencio.
Recuerdo a muchos periodistas, los verdaderos, los de antes, los de la llamada “prensa grande”. Hombres y mujeres.
Editorialistas, pensadores, dirigentes de la cultura nacional, con cientos o miles de artículos publicados, libros y más libros.
Luego del Viaje.
Nadie se acuerda.
Yo lo hago de cuando en cuando. Recuerdo los años de La Prensa, La Crónica, Última Hora, El Diario del Callao, El Nacional.
Y otro tanto de revistas.
Todo cambia, todo se transforma.
Solo queda la realidad.
Es una gran verdad.
Cuántas personas quieren, ilusionadas, soñadoras, que el Puerto sea un Centro Turístico de Nivel.
Pero la realidad, le dice NO. No sueñes. No te ilusiones.
Repito, cuántas veces traté de la Casa de Aduanas, que hoy se encuentra ya casi en el suelo.
Y Nada. Nada.
Ahora, lo poco o casi nada que queda del Ex Correo, de la misma manera, ya en el suelo.
Qué hacer. Nada. Nada.
Que siga cayendo.
Recuerdo que alguna vez o a veces mencioné la casa o casas que se encuentran frente al Parque Infantil que se podía caer.
Ahora están “encerradas” con adobes. Ya están en el suelo.
Así, sucesivamente.
Que Pacasmayo, repito, sea un Centro Turístico.
Tiene testimonios.
O mejor, tenía.
Ahora, todo se cae
Se repite, cuando un pueblo tiene edificios más altos, es símbolo de progreso.
Cuando más se “mata” el ayer, es mejor.
Crecen edificios.
Interesa el ingreso económico.
Testimonios añejos, al suelo. Al suelo.
Nada aportan.
Otros pueblos, cuidan su ayer.
Bueno, son otros pueblos.
Mientras tanto, el hoy se impone.
La juventud nada sabe de la historia donde vive.
Capaz donde dejará su existencia.
Pero, nada sabe. Nada.
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