Puerto, puerto, indiferencia

 

En diversas oportunidades, manifiesto que los pueblos son lo que quieren las autoridades, los dirigentes. 

Similar al hogar, los hijos, la familia, el resultado de quienes lo orientan.

No sé por qué hay, si cabe la expresión, luchar por llegar al poder, en este caso, el local.

Las campañas son prometedoras, se ofrece, como se dice, “el oro y el moro”. Luego queda tiempo sólo para reflexionar, analizar y si es posible lamentar, llorar en silencio y la rabia invade.

Se espera que pase el período y otra vez en el campo, para lograr llegar a la administración de la ciudad.

Luego, la rueda, otra vez, a girar.

Y nada sucede.

El tiempo se detiene.

Y los ciudadanos se miran y lamentan.

Otro engaño.

O capaz, otra equivocación.

O el otrora pueblo admirado, ahora causa dolor y lágrimas.

Hace poco leí en este su diario de la mañana, un ciudadano reclamaba que se haga algo, que no se lo abandone.

No sé quien tuvo la “feliz” iniciativa de podar los árboles de lo que había, había sombra, los niños corrían, los mayores descansaban.

Todo para bien.

Con el sol tremendo, el calor que estremece, ya no hay lugar para reposar y mirar la naturaleza.

El legendario Malecón, antes de tierra, después  de madera y en estos últimos tiempos, acorde con lo que se ofrece, ya no merece tal nombre.

Clausurado, una gran parte.

No sé por qué.

El inicio, cerca al Club, se ha tornado, y da ganas de gritar al mundo, dónde está la autoridad, en una vulgar cantina pública.

No sé si lugareños o extraños beben y beben  cómo el beber en una vía pública trascendental, tornará más varón al varón.

La Música a todo volumen, sin respetar a nadie.

Dueños del Paseo, antes admirado.

No se puede transitar por las vías, ya lo dije anteriormente, son cocheras de motos y de autos o camionetas.

El jirón Junín intransitable, da temor ser atropellado por vehículos conducidos por quienes quieren ganar tiempo.

El Centro Histórico, en el suelo por años.

La Casa de la Aduana, lleva años señalada como zona peligrosa y no se puede transitar.

¿Qué decir del Muelle?

Mejor no comentar.

Es grave que nada positivo se pueda anotar de mi querido Puerto, antaño respetado, y sobre todo, lugar de paseo y entretenimiento.

Hubo una gran contienda por lograr llegar a la alcaldía, y representar a los habitantes.

Ya hay una nueva autoridad y un equipo que ingresarán a la administración en el cercano mes de Enero.

Ojalá algo puedan hacer por Pacasmayo, que no haya sido sólo ofrecimientos.

Que sea para bien del pueblo.

Para terminar, con la temperatura tremendamente alta, no hay sitios de descanso.

No mencionemos la falta de agua, pues desde que conozco la vida, por acá este vital  elemento, siempre está ausente.

 

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