Algunos apuntes

Casa correo pacasmayo

 

En estos últimos tiempos el turismo, conocido también como la industria sin chimenea, está cobrando cada vez más trascendencia.

Los pueblos, desde los más pequeños, están buscando los últimos “rincones” que testimonien parte del pasado.

Para ello, recurren a las casonas antiguas, a los edificios , de la misma manera, antiguos y que representan parte del ayer; de montículos que testimonian la evolución de la ciudad.

Y así las autoridades locales, docentes, periodistas, medios de comunicación, intelectuales, ponen parte de sí para lograr que haya reconocimiento por lo que consideran hechos históricos y ver el ayer con ojos del presente.

Naturalmente, hay pueblos con mucha historia y muchos testimonios que saltan a la vista.

Y, repito, esta búsqueda se da en el mundo.

Es más, se realizan cálculos económicos y se proyecta los ingresos que se pueden lograr en tal período de tiempo por la cantidad de visitantes. Todo esto es informado por los diversos medios de comunicación.

Ya en otra oportunidad me he referido a lo que sucedería si en el Puerto se tuviera conciencia de valorar lo del ayer.

Lamentablemente, nada de lo que comento sucede.

Hace unos días, este su diario de la mañana, presentó un amplio informe sobre el edificio donde se encontraba el Antiguo Correo y ahora se encuentra en el suelo, ya por varios años.

De la misma manera, acaba de dar cuenta de lo que sucede con las obras del “Moderno” Paseo Grau, más conocido como Malecón Grau. Otra vez, si la autoridad, la responsable, cumpliera su tarea y se acercara a observar lo que pasa con la “obra” y luego exigir que se cumpla con lo pactado, otra sería la realidad del Malecón.

También su diario, ha dado cuenta del peligro que representa para los transeúntes la Casona de la antigua Aduana.

Prácticamente ya está en el suelo.

Todo por obra y gracia de quienes , poco a poco , han ido saqueando sus puertas, ventanas, piso, hasta quedar como está, un desecho.

Capaz ya ha caído. Capaz.

Alguna vez he dicho y lo repito, se debe ser respetuoso, elegir autoridades que tengan un mínimo de cultura, que conozcan un mínimo de la historia del puerto y sobre todo, que miren el ayer con respeto, con pena y también con alegría.

Se imaginan, que la Casa de Antonio Raimondi, en mi querido San Pedro de Lloc, se olvide, las autoridades, las responsables, no pongan la mano para evitar que se derrumbe.

Se ingresa a la Casa con sumo respeto, como si se ingresara a un templo. Con mucho respeto.

Cerca de ochenta años y el Cine Teatro Gloria, historia del puerto y de quienes acudimos a ver, semanalmente las famosas “seriales”, está quedando en el recuerdo de quienes “peleaban “ por lograr una entrada.

Y así, de a pocos, el Puerto se va quedando sin lugares que lo representen.

Muy lamentable, los muchachos de ahora, porteños o no, nada saben de cómo fue Pacasmayo no hace muchos años.

De la misma manera, algunos adultos han llegado para quedarse.

En fin, el ayer para nada sirve; hay que vivir el presente.

Y el Puerto, poco a poco, se va quedando sin ayer y hoy da mucha pena. Sí, pena.

La Casona del abuelo de Martín Adán, ya debe estar en el suelo; también fue Casa del recordado diario “La Unión”.

Nada más. Silencio en la noche, como dice el viejo tango.

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