Algunos apuntes

 

En estos tiempos cada vez más violentos, donde la vida ya no vale nada, a no ser siete mil soles o menos que cobra un mal elemento de la sociedad para terminar con un ciudadano, donde todo causa más y más asombro. Salir por un rato de esta inseguridad, llena la existencia de luz y de esperanza.

Alguien dice, salir de Lima, aunque sea a Chosica, ya es otra cosa. Se respira vida. Y es una gran verdad.

Ahora, llegar a la zona del Norte, naturalmente es otra cosa, muy otra cosa.

Si se trata del querido ya añorado Pacasmayo, la existencia presenta otro testimonio.

Hay que recordar, las ciudades son los que quieren sus autoridades y los habitantes.

Las primeras simplemente cumpliendo lo que se han comprometido a realizar y los segundos contribuyendo lo que les corresponde, como pago de sus obligaciones, mantener limpia la ciudad, no arrojar papeles a la calle, tratar de conservar lo verde, entre otras cosas.

Que muchas cosas se escapa, algo no queda bien, que quiebra el equilibrio que debe dominar la ciudad. Es verdad.

Y los comentarios deben ser bien recibidos, no es para hacer daño o molestar. Es para bien.

Y a los estudiantes, desde la escuela se debe orientar a esta crítica, bien realizada, con fundamento, para que más tarde sepan vivir en una ciudad que merece llamarse como tal.

Repito, nada es perfecto, pero se puede aspirar cada día a ser mejor.

Como dice el legendario mensaje, “Hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy”.  Si esta fuera la aspiración de las autoridades y de los ciudadanos, la vida transcurriría de otra manera.

Dentro de poco se iniciarán los trabajos para que el antiguo Malecón Grau, de madera, después de cemento, tenga otra presentación.

Es de esperar que los plazos de trabajo y de entrega se cumplan, que el costo se ajuste a la realidad y las autoridades pongan el ojo con sinceridad, buscando el bien de la ciudad y de la población.

La autoridad municipal y los responsables de ciertas viviendas, caso del antes bello edificio del correo, lleva más que buen tiempo presentado una visión de total abandono e indiferencia.

La Oficina de Correo se ha mudado más lejos.

Frente al mar, cerca del Malecón Grau, una añeja casa, tampoco se le presta la atención que merece, está en una zona turística.

El turismo, industria sin chimeneas, para el puerto es importante, pero solo debe ser la playa.

Hay lugares que mostrar.

Testimonios que merecen ser dados a conocer. Las autoridades y población saben cuáles son.

En San Pedro de Lloc, la Plaza de Armas mantiene su historia, su ayer, lo que hay que aplaudir.

Lamentablemente, hay una antigua Casona que ya  se muestra abandonada y ojalá no pase como en Pacasmayo, que se caen o están por caerse y nadie se preocupa.

El antiguo Cine está a la venta.

Ojalá no se levante un edificio que quiebre la armonía de tan legendaria Plaza de Armas o como se dice, Plaza Mayor.

La Casa del Sabio Italiano, ¡tanto hay que hacer!

Más de las veces es importante el silencio. Y esta es una buena oportunidad para hacerlo.

Silencio, pues.

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