Últimos acontecimientos

 

 

 

 

Por acá están sucediendo acontecimientos que inquietan, preocupan; los principios, valores, el buen vivir y el buen pensar pierden terreno.

Es más, poco a poco se pierde credibilidad en la denominada  clase política.

Hechos que desdicen del alto significado de la personas y su mundo valorativo.

Se dirá que siempre ha sido así.

Capaz.

Pero lo que se observa en estos días, va más allá de la imaginación. 

Y todo tiene que ver con la marcha del país, con el futuro de la población. 

O mejor, todo lo que sucede, se dice es para bien del país y de la población.

Y uno, semi analfabeto, se queda más que asombrado. No hay dónde voltear los ojos.

Ya lo dije en una nota anterior.

Hay cerca de cincuenta partidos políticos que sus dirigentes aspiran realizar alianzas o marchar solos para lograr ingresar al Poder Legislativo o Ejecutivo.

Siempre por el bien del país.

Asombra cómo los conocidos como políticos que ingresaron al lugar que ocupan, sean parlamentarios o dirigentes, han rotado por más de una agrupación política, y en estos días se ha observado más cambios. 

Cada quien ingresa a tal o cual agrupación que le ofrece posibilidades para llegar al Poder Legislativo, como senador o diputado.

Es más, las agrupaciones que están vigentes, no tienen reparos en aceptar a los nuevos ingresantes.

Es verdad que todo cambia, todo evoluciona en la sociedad.

Pero en este caso, debe ser  para bien y no para mal.

Es para bien individual.

No para bien del país.

Hay que recordar, siempre es más que bueno, regresar al ayer.

En décadas pasadas, en el país no había más de cinco partidos políticos. Son conocidos y recordados.

Se ingresaba porque había ideas afines, se estaba de acuerdo con lo que se proponía.

Se trabajaba por el partido. Había educación, formación. Primaban los principios, los valores, capaz la ideología.

Nadie ingresaba a un partido porque así lo determinaban los dioses griegos.

Es más, a los dirigentes de un partido, se llegaba por aprobación de la mayoría, se les respetaba, consultaba, había confianza. Se hacía escuela.

Se dirá, los tiempos cambian, ahora son otras personas, hay nuevas ideas. 

Es verdad.

Pero los valores, principios, son eternos, no se modifican de acuerdo a intereses personales. No.

Los viejos, con mucho respeto, recuerdan y recuerdan.

Viejos líderes.

Viejas maestras. Respetables. Queridas.

Repito, había escuela, formación.

Estos acontecimientos sacuden al pensante y estremecen la dignidad humana.

La dignidad humana, cuando se pierde, ya no hay persona. Queda la cáscara. La esencia se ha perdido.

Tema de reflexión.

Nada positivo para la juventud, la esperanza del mañana.

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