De bibliotecas

De un tiempo a esta parte, en el puerto, especialmente en este su diario de la mañana, hay mucha preocupación por la Biblioteca local.

Un titular hace mención por qué en San Pedro de Lloc o en la ciudad de Chepén , sí hay una biblioteca ordenada, bien presentada, se da facilidades a los lectores, y por qué en Pacasmayo no sucede lo mismo.

Es más, hace unos días una autoridad municipal reclamaba muebles para la biblioteca local.

Por otra parte, este su diario de la mañana, presenta la evolución de la biblioteca local.

Igualmente, a la Casa de los libros se la llama Octavio Polo Briceño.

Sería bueno dar a conocer quién es este personaje y por qué se ha puesto el nombre.

Pues la gente joven y capaz adulta nada sabe de Don Octavio Polo.

Ahora, el tema de la Biblioteca local, es algo que está vigente.

Hay que reconocer, guste o no, a quienes dirigen los pueblos, sean países y ciudades del interior, poco o nada les importa la cultura en su gama.

Hace poco, los familiares de un viejo periodista y hombre de letras, ofreció regalar la biblioteca del periodista y la universidad respondió que no tenía espacio para colocar tantos libros.

Lamentablemente, el pueblo no sabe elegir, si hay elecciones; o cumplir con el voto y nada más.Quienes se presentan a representar al respetable, están lejos, muy lejos de la cultura en general.Importa llegar al poder para disfrutar de los beneficios que ofrece.

Desde el alto cargo, en la gran ciudad hasta la ciudad más humilde.

Por acá , algo absurdo, una Galería de Exposiciones y Presentaciones , que pertenece a un municipio muy importante, fue cerrada y convertida en oficinas.

La prensa local comentó, pero nada pasó.

Si las autoridades, en los diversos niveles, fueran personas que miraran más allá de intereses individuales o de grupo, que valoren el arte, en su variedad, que comprendan que la cultura hace grandes a los pueblos y que fueran fieles seguidores de la historia, de la filosofía, del conocimiento en general, por mencionar algunos aspectos que enriquecen a la persona, la humanidad sería otra.

Si se valorara a la persona humana, se siguiera el mensaje del Nazareno, no habría guerras en el mundo, menos se aplastaría a los pueblos por anexarlos.

Lamentablemente, quienes conducen los pueblos, están muy lejos del humanismo y del respeto que merecen el próximo, el cercano, el vecino.

Regresando a la Biblioteca local, en verdad, en verdad, no sé si comentar o guardar silencio.

La historia que presenta el Diario, me hace regresar a los años cuando recién cantaba, cuando creía que el mundo aún se podía cambiar.

Ya lo he dicho, en otra oportunidad.

Mi mayor formación cultural tiene que ver con la Biblioteca que estaba en la Casona que se cae a pedazos, que roban sus partes, y a nadie le interesa.

Tarde o noche estaba en la Biblioteca.

No recuerdo el nombre de la señorita que entregaba o buscaba los libros que se pedía.

Eran otros tiempos.

Tiempos que, como dice el vals, ya no volverán.

Mientras tanto, la Biblioteca local, se pierde en la noche y a nadie le preocupa.

Es una gran verdad.


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