De tiempos nuevos

Por esta parte del mundo, y, como es natural, en mi país, al terminar un período de tiempo denominado por el pensante, año, se realizan una serie de comentarios, ya sea por el tiempo transcurrido o por los días venideros.

Siempre con optimismo , el año que se inicia tiene o debe ser mejor que el que fenece.

En la mentalidad.

De ahí que se presentan los sucesos anteriores como superables, hay lamentaciones por no haberse cumplido lo que se esperaba y los sueños, repito, son muy optimistas.

Pero, vuelvo a repetir, la realidad, sí, la realidad es la que centra, la que dice, pon los pies bien puestos en el suelo que pisas.

Una gran verdad.

En lo que se refiere al país, el año que concluye , como muchos ya pasaron, resultó muy duro.

Como se sabe, la pobreza se sigue agravando.

Fuentes de trabajo, por la inversión interna o externa , cada vez más lejos.

Y si hay, los ingresos están muy lejos del denominado “ sueldo mínimo”

El Estado, la Constitución lo impide, no puede realizar inversiones que vayan en favor de lograr más trabajo.

Por otra parte, los gobernantes, de ahora y siempre, prefieren dejar pasar el tiempo.

Ahora se dice que será hasta el 2026.

En este espacio de tiempo, se seguirá en la indiferencia: la educación más pobre, en todos sus campos; los servicios médicos sin señas de mejoría.

La ciudadanía víctima de la delincuencia internacional y local.

Las autoridades, desde las que tienen responsabilidades limitadas hasta quienes ocupan las más altas esferas en el Estado, dejan pasar los días y nada más.

Se da a conocer que en el país, determinadas zonas, caso de La Libertad , se consideran liberadas.

La población nada puede hacer. Menos las autoridades.

Se informa, que en algunos pueblos del interior, las rondas y la población organizada, están tomando la justicia por sus propias manos.

El pasado y el futuro, tiempos viejos y tiempos nuevos, creo, se dan la mano y caminan por el mismo camino: confían que el pasado, como dicen los muchachos de ahora, ya fue; y el mañana, que ya se inició , hay la esperanza , sí, la esperanza, que será mejor. Mucho mejor.

Mientras tanto, predomina el optimismo y el denominado “Feliz Año”

Muchos, más que muchos , se miran las manos vacías y los bolsillos de la misma manera.

Y el optimismo, la esperanza, se torna en pesimismo.

Los pueblos, como los hogares, son lo que quieren sus responsables.

Lo he dicho en varias oportunidades. Y lo seguiré repitiendo.

La juventud, esperanza del mañana, es obra de los hogares, pero ahora hay muchos hogares quebrados y los hijos caminan a la deriva.

Mi país, de la misma manera, un presidente cada año.

La corrupción, la irresponsabilidad, ya no habla de valores, mejor, pan de cada día.

De tiempos nuevos, ¿solo en la mente?

La realidad te pregunta ¿cuáles?


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