Autoridades locales

Se repite hasta el cansancio, que los pueblos se merecen las autoridades que tienen.

Puede que sea una gran verdad.

Pero hay que recordar que las autoridades, en este caso que se comenta, las locales, son el resultado del voto, la población las ha elegido, sea por las promesas que ofrecieron, por amistad o porque, también se repite, es el mal menor o, finalmente, capaz porque se le conoce.

Y esto sucede también al elegir autoridades mayores, caso de gobernadores, parlamentarios o la primera magistratura.

Lamentable, muy lamentable, no predomina la razón, más de las veces se impone lo subjetivo.

Ya en el poder, otra vez lamentable, predomina el voto.

Como se está viendo en el actual parlamento.

No se reflexiona, analiza, lo que, como tiene que ser, vaya en bien del país, de la población.

Se impone, repito, el voto ciego, o mejor, se ve o busca la conveniencia personal, el beneficio individual o grupal.

Lo que menciono no es novedad. La historia se repite y se vuelve a repetir.

En lo que se refiere a la autoridad local, la tarea a cumplir, tiene que ser, de la misma manera, en bien de la población, de la ciudad.

Hay temas pendientes, muchos vienen de años ya.

Cuando sale elegida la autoridad, se preocupa, muy poco, por la presentación de la ciudad o en el bienestar de los ciudadanos.

Administrar, hacer el bien de la colectividad, es como en el hogar, son los padres los responsables de lo que sucede en casa y con sus integrantes.

Padres que no saben cómo administrar el hogar, éste se va rumbo al caos. Se puede observar.

Ahora, la autoridad local y quienes la acompañan tienen que hacer el esfuerzo, entregar su tiempo para que la ciudad tenga prestancia y los habitantes, de la misma manera.

Pero si los integrantes, las autoridades locales, se preocupan por subirse el sueldo, por aumentar, por cobrar más por cada reunión a la que asisten o por realizar gastos que afectan el presupuesto de la institución, gastos que deben pagar quienes lo consumen, se está mal, muy mal.

Los gobiernos locales, cuentan con suficiente dinero para ejecutar obras.

Ahora, que no quieran poner esfuerzo, entregarse al trabajo en favor de la población y mirar a la ciudadanía, sobre el hombre, también y está mal.

En el interior del país hay pueblos que tienen una presentación envidiable, orden en el transporte, limitación y reglamento para los vehículos menores; veredas en buen estado, parques, jardines cuidados; cuentan con una biblioteca para los estudiantes y público amante de la cultura.

Los gastos de las autoridades son pagados con su dinero, no se corre a “gastos extras”.

Cada cierto tiempo que regreso a mi Pacasmayo querido u odiado, nada de lo mencionado anteriormente, de los pueblos del interior, observo.

No sé cuáles fueron las propuestas de las autoridades cuando candidatos. Las voy averiguar.

De ahí que no se puede decir: no cumplió, sí cumple.

De una u otra manera, hay que exigir que prime la razón, la reflexión, en el diario quehacer.

Que todo acto esté pleno de humanidad.

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