País, lo que está pasando

Hay que recordar, la historia patria está plena de acontecimientos muy asombrosos.

Se tiene memoria, por parte de la historia nacional, lo que sucedía en la época incaica , de los hechos nada agradables, y lo último, trajo como consecuencia la facilidad para que los hispanos invadieran y dominaran el ayer Imperio Incaico.

También se menciona que no fue fácil separar a los hispanos del territorio, que fue necesaria la participación de líderes de los conocidos como países vecinos, en la actualidad.

Marca la historia, para ubicarla después de José de San Martín y Simón Bolívar Palacios, los diversos acontecimientos y los personajes, luchas internas, sangrientas, mortales por hacerse el poder.

Y así pasan los años, pasan los diversos personajes; llegan otros tiempos y otros personajes.

Hay que reconocer, muy alejados de la realidad, que todos lo hacen con la intención de dar mejor vida a los ciudadanos, que el país supere dificultades y se ubique en lugar expectante en el mundo. Es la intención.

Están presentes los libros de historiadores, de sociólogos, de economistas, entre otros estudiosos, para acercarse a los acontecimientos que han señalado la ruta del país.

Pero no hay que regresar tan lejos.

Mejor estar cerca a las últimas tres o cuatro décadas.

Y aquí hay damas y caballeros que pueden dar testimonio sobre lo que se comenta.

Es más, informar, dar a conocer a sus hijos, nietos o familiares, la realidad de los tiempos idos y los que se están viviendo.

No es ser pesimista, pero hay temas, caso de la corrupción, que marchan junto a la historia.

Sean autoridades individuales, grupo de políticos o también dirigentes de los conocidos anteriormente como partidos políticos.

Digo esto porque en la actualidad ya no hay partidos políticos como los anteriores, bien estructurados, con idearios, con escuelas y con personas que ingresaban porque se identificaban con lo que se sostenía.

No existía, como ahora, sin reparo, en el transfuguismo; en el costo, más que moral, para postular al parlamento. Eran otros tiempos, otros hombres.

De una u otra manera, la educación, el mundo valorativo, la educación cívica, la historia, la filosofía, entre otras disciplinas, contribuían a una mejor formación del futuro ciudadano.

En la actualidad, cada día se aleja más, el camino por donde deben transitar quienes aspiran a dirigir el país, en sus diferentes campos.

Por otra parte, la violencia, en su variedad, se acentúa; la delincuencia, de la misma manera, en su variedad, campea, se hace presente.

Y no hay manera de hacer frente a las incomodidades que quiebran a la bicentenaria república.

Hay que regresar a la época griega, a los tiempos de aquel filósofo que buscaba un Hombre en pleno día, con mucho sol y con muchas personas en la plaza.

Capaz ya no hay ese tipo de pensadores, tampoco quienes sigan filósofos en busca de mejores caminos.

De una u otra manera, duele mucho lo que pasa en el país y lo más grave, no hay salida.

Nadie quiere irse, menos mirar el ayer para, si fuera posible, sacar alguna enseñanza.

Así de contradictorios son quienes hoy tienen los destinos de mi país.

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