No se cambia
En verdad, no se cambia, no se toman medidas, en diferentes campos del quehacer diario, que vayan en bien de lo que quiere transformar, superar, esto es, que no se repita la historia, que no sean acciones vividas, que vienen desde que llegaron a estas playas los hombres de la Vieja Europa.
Han pasado más de 200 años de la denominada independencia, que, en realidad, en nada independizó, pues se pasó de la dependencia de una fuerza extraña a otra y en la actualidad dependencia de varias fuerzas extranjeras.
Y cada vez se hacen notar las imperfecciones en la manera de administrar el país, se deja de lado tal o cual política de gobierno o de administración, que siempre vienen de fuera.
No hay creación propia.
Desde los inicios, la educación que se daba a los grupos de poder, se sustentaba en postulados de otros pueblos más fuertes, con dominio económico.
Hasta el presente, se está de tumbo en tumbo, en este aspecto, se traen propuestas que dan buenos resultados en otros pueblos, en otras realidades.
Y acá se cree que puede funcionar y no es así.
Se repite, hasta el cansancio, la pandemia mostró nuestras debilidades, nuestra pobreza en los variados campos de la vida diaria.
Se habla ya de una quinta ola y son los mismos problemas a los que hay que hacer frente, pues en nada se ha avanzado.
Es la dura realidad.
Capaz más agudos problemas sociales están en el diario vivir.
Se tiene mucho temor por los acontecimientos políticos que se están viviendo y por lo que puede suceder.
Se repite, como credo, y después ¿qué pasará?
Si el mal mayor que agobia, es la corrupción, la no creencia en las autoridades, en diferentes niveles; autoridades, lo más asombroso, salen elegidas, se dice, por el respetable, y tienen una mochila pesada, llena de actos denigrantes, que desdicen de una autoridad.
Se cree que las “nuevas” autoridades serán mejores que las anteriores y resultan peores.
Leo en el diario de la mañana, su diario, lo que sucede en los pueblos de esta parte del país, los líos en que están envueltas las autoridades salientes, los graves asuntos por resolver; las revisiones de lo sucedido en los años que dirigieron la administración pública.
Y es de nunca acabar.
Se repite, por acá, la sociedad ya está harta, desconsolada, no sabe qué hacer; ya no quiere participar en nada, se siente derrotada.
Leo en el diario, que están buscando inscripción en la autoridad correspondiente, quince nuevos partidos políticos.
Es para llorar.
País subdesarrollado, pobre, dependiente de países más fuertes, todos quieren llegar a gobernar, ¿para qué? uno se pregunta.
Y la respuesta es, poder, poder y tomar lo que no les corresponde, que es de todos los peruanos.
Lo que está sucediendo en estos momentos.
Mientras tanto, seguir en la brega, en las aulas, en los medios de comunicación.
También con la esperanza que algún día , como decía Gorki, el hombre podrá mirar de frente al sol.
Que así sea.
Lima, diciembre 2022
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