Algunos apuntes
Otra vez traigo Algunos Apuntes que tienen que ver con lo que sucede en el puerto, añorado por los pocos viejos que quedan, con mucho respeto.
Apuntes que no son nuevos, se mantienen de administración tras administración del puerto.
Recientemente ha ingresado una nueva administración y se encuentra, según el señor alcalde, con temas que no se han solucionado, que no ha existido intención de hacerlo, es más, con situaciones nada favorables.
El eterno problema del agua en el puerto, lleva más que años, no hay manera de hacerle frente.
Se repite que predominan intereses muy particulares.
No creo que no haya personal especializado, técnico, preparado y con sentido de responsabilidad, de dignidad, para ponerse a trabajar y encontrar salidas.
El señor alcalde, Guanilo, ha dado a conocer que las bombas, que no hay repuestos, no hay dinero, no se ha actuado bien, según lo señaló en este su diario.
Correcto.
Creo que la nueva autoridad no puede caer en los mismos errores o intenciones, y buscar personal calificado y honesto y nada más.
Vuelvo a repetir, hace falta asumir responsabilidades y como se dice, desde tiempos idos, amarrarse bien los pantalones y hacer frente a los problemas.
Ver a las personas tras el camión cisterna, que llega a veces sí y a veces no, correr, sin tener en cuenta que hay personas mayores de edad, madres con niños, es más que denigrante.
Y sucede en toda la ciudad.
El Primer Paseo Público, ya no hay que hablar de quienes beben, ponen música fuerte y gritan sin tener en cuenta a los demás, ya no.
Lo vengo repitiendo y a nadie le interesa.
El trabajo es digno, hay que ganarse “el pan de cada día”, nadie puede decir lo contrario.
Antes -no recuerdo cuántos años es antes- se podía caminar, mirar el mar, ver a los niños con sus padres, había calma, espacio para moverse.
Ahora, muy ahora por la tarde, ya no se puede caminar.
El comercio informal ha tomado el Malecón.
Algo que me dejó asombrado, el vigilante municipal, observaba lo que sucedía y nada más.
Repito, hay derecho a trabajar, es lo más justo; pero, por favor, respetar los paseos públicos.
Es lo menos que se puede pedir.
De lo que yo llamo Centro Histórico, mejor guardar silencio o capaz “ladrar”, como dice el Viejo Tango.
Me paro frente a lo que fue el edificio del Correo Central y regresar al ayer, es para llorar. El hoy no importa.
Vuelvo “el perro arrepentido”, el local de la Ex Aduana, Esquina Junín con Malecón Grau, nadie ve, qué pena, que se están robando las ventanas, las maderas y el Viejo Local -donde iba a la Biblioteca, cuando lo conducía la Asociación de Empleados- no puede reclamar, gritar. Sólo siente que lo descuartizan día a día.
A nadie le interesa el Centro Histórico.
No sé, dónde están las instituciones educativas, culturales, amigas del arte y del buen vivir.
Mientras tanto, la ciudad, sus habitantes, observan ingresar a la amplitud de la playa, camionetas, sin respetar en nada.
Ellos son dueños de todo, de tierra, de mar, de poder y hacen, los dueños de las camionetas, lo que mejor les parece, para su bien.
Hay que guardar silencio y regresar otro día al puerto, cuando haya agua. Mejor, nunca.
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