El ayer presente hoy

La existencia humana es un constante repetir, el ayer siempre está presente, por más que pase el tiempo, división hecha por el ciudadano, todo retorna, capaz, como dicen las Viejas Escrituras, “Nada nuevo hay bajo el sol”.

Y en verdad, algunas cosas, denominadas moda, si uno regresa, encuentra en otras épocas, manera de vestirse, de mantener el cabello, bailes, muebles y también la manera de mentir.

Los temas políticos, los abusos, las incomodidades, la rapiña, estaban presentes en tiempos ya lejanos.

Ahora, regresan.

Y parecen cosas nuevas, novedades.

Y no es así.

Algo muy original en mi país y en los diversos pueblos del interior, cuando una autoridad se comporta mal, no cumple con lo ofrecido y predomina el desorden, la farsa; la ciudadanía se reúne y hace lo de siempre: coge un piajeno, un asno, sube a la mala autoridad y lo aleja. Hace justicia por su propia mano.

También a los que roban ganado en la sierra, aves, y otras malas acciones.

Lo cogen, lo desnudan y lo atan a un árbol, lo flagelan y lo dejan en “exhibición”.

Que es malo, que no se puede hacer justicia por propia mano, que está la policía, la autoridad y demás.

Pero, no hay que olvidar, todo rebasa, todo cansa.

Y muchas veces, la autoridad no pone autoridad, hay hastío por parte de los afectados. Y surge la autoridad y tradicional, legendaria. La propia.

Buena o mala.

Hay diferentes opiniones.

Repito, nada es novedad, todo ha sido ya antes vivido, respirado.

Lo anterior por las manifestaciones que está realizando la población de mi puerto en protesta por las acciones nada santas que está tomando a última hora el señor alcalde Milla.

En vista de la protesta y la presencia frente al local municipal, destaca en primer plano, nuestro antiguo amigo, un asno, listo para llevar a la primera autoridad.

Pero qué tiene que hacer tan humano ser en acciones negativas de quienes deben velar por la población y respetar, sea al final, y confiaron en él hace cuatro años.

Nada.

Simplemente, es la costumbre, y la costumbre impone hoy y siempre y será “por los siglos de los siglos”.

Veo y reveo la vista publicada por este su diario de la mañana y recuerdo, siempre aflora el recuerdo, “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blanco por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro”.

En estos tiempos de vorágine, de “ lo quiero para ayer” ¿a quién le interesa Platero? Pamplinas.

Capaz ni las autoridades saben quién es.

“Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…”.

Más humano que el bípedo que se cree dueño del mundo, que se considera inmortal y cuando ve que se acerca la Fulana o ya está próxima al llegar, no sabe qué hacer y cree, se aferra a su Dios, por no morir.

Miserable ególatra.

Y ahora ¿qué hará el señor alcalde que ya está de salida?

Reflexionar en la finitud, en que todo es transitorio y todo concluye. Nada más.


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