Algunos apuntes
En el otrora añorado puerto siempre hay algo que apuntar, algo que anotar.
Muchos temas no son de ahora, son de administraciones anteriores y no se han solucionado.
Mucho se habla de turismo, de lo que significa para el comercio, para la industria, esta nueva actividad.
Lo que es muy natural.
Pero aquí el apunte ¿Qué se ofrece a las personas de fuera?
Realista, muy realista, solo playa, sol y mar. Nada más.
Los testimonios de ayer, los que daban la vida por al puerto, poco a poco se han ido cayendo.
Cuando observo el Correo y miro cómo está, da mucha pena; nada queda de lo que fue tan trascendental Casona.
Es más, lo poco que queda, ya se está muriendo, pues es un ser vivo. Y duele mucho.
La Casona que se encontraba al final del Malecón Grau, frente al Parque Infantil, hace más que buen tiempo, hacía hincapié en la necesidad de rescatarla.
Ahora ya está en el suelo, los adobes se exhiben como trofeo.
Doble pena y dolor.
Y la Casona, la Ex Casa de Aduana, al final del jirón Junín, en pleno Malecón Grau, se está cayendo por partes, o mejor, se están robando sus partes.
Seguramente, con el devenir, habrá que lamentar, otra vez, su desaparición.
En el mismo jirón Junín, frente a la tienda que venden ropa deportiva, el segundo piso de una Casona, totalmente abandonada.
Mañana o pasado, se cae el segundo piso.
La plazuelita, al comienzo del muelle, ya está recuperada, sólo falta un poco de verde, de cuidado. Y eso contenta.
De la misma manera, la subida al Cementerio, a un costado, el verde se impone, hay mucho cuidado.
Se da importancia al verde. Alegra.
Cuesta trabajo, pero, a la larga, da bienestar.
Alguna vez lo manifesté, la Calle Junín, es estrecha, sus veredas, de la misma manera. No se puede caminar seguro. Los mototaxis pasan a velocidad y seguidos; igualmente, los automóviles, las motos.
Por acá, hay algo importante: el Centro Histórico debe ser seguro para el peatón.
Ya lo dije en otra oportunidad, el jirón Junín debe ser peatonal, para seguridad de los transeúntes.
Los visitantes que vienen a disfrutar de la playa y llegan en más que buen número, requieren, respeto, buen trato.
Y la calle Junín no brinda nada de lo que necesita una persona para disfrutar de un buen día.
Y aquí otro apunte, negativo, hasta cuándo se tendrá que tolerar que en legendario Malecón, la gente beba y arroje las latas de cerveza o de vidrio, es más, pongan música a todo volumen y sus risas sean más que incómodas.
Las madres, los niños y los viejos, con mucho respeto, no pueden disfrutar de una tarde, de un paseo.
Ojalá ahora que ingresarán nuevas autoridades, tomen en cuenta estas observaciones y hagan algo para dar tranquilidad a los visitantes y a los lugareños.
En otro apunte anotaré algo añejo, que no hay salida; autoridades pasan y pasan; y el problema no encuentra solución; el Agua, la eterna Agua, el líquido que da vida y ganas de vivir más.
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