A modo de reflexión
Estamos, otra vez, en el mes de julio y se hace mención a los personajes, tiempos, acciones que tuvieron lugar para poder separarse del dominio hispano.
Fueron más que muchos años que estuvieron gobernando esta parte del mundo los hombres que llegaron con el hijo de Extremadura, cuando se realizó la invasión y otros que vinieron posteriormente.
Pero siempre con afán imperialista de dominio y de saqueo de los recursos naturales y la muerte de los nativos, sea de la costa, sierra o selva.
Hace poco se recordaron los 200 años de emancipación, de la nueva forma de gobierno. Se hace referencia al gobierno republicano, a la democracia, que se impusieron en otras partes del mundo.
Formas de administrar un país acorde con los tiempos y que perduran en muchos lugares.
En lo que se refiere a mi país, la República, como tal y la Democracia, esto es, el gobierno del pueblo, no se han plasmado hasta el presente.
Si se revisa la historia, desde la llegada del hombre de las pampas argentinas, hasta la llegada del hombre de alma llanera, y el retiro de ambos de las tierras ya llamadas peruanas, hasta el hoy, se encontrará que los tiempos no han sido favorables, menos los hombres que han conducido y conducen los destinos de la hoy conocida como República Peruana.
Los males han sido los mismos, gobiernos militares, dictaduras civiles o de los hombres de uniforme.
Han estado, tiempos idos, en la administración del hoy conocido como país, los señores feudales, hombres de fuerte poder económico que tenían que ver con sus intereses.
No se ha desarrollado la industria básica, menos la preocupación por los recursos naturales y sobre todo, por lograr que la población tenga un mejor nivel: educación, vivienda, alimentación, proyección; ingresos que le permitan llevar una existencia de persona.
Se ha impuesto, desde la llegada de los hombres de la tierra hispana, la corrupción, aprovecharse del trabajo de los más débiles, de los intereses del estado, aliarse con gobiernos extranjeros para llevarse los recursos naturales.
En estos tiempos denominados modernos la dependencia económica es tremenda.
Todo viene de afuera, no hay industria nacional que permita que el peruano esté orgulloso
de su país.
La dependencia de los productos extranjeros se siente ahora y se sentirá más, con el devenir de los días, a raíz de lo que pasa con la invasión rusa a un pueblo débil y sin las fuerzas armadas como tiene el país invasor.
El mundo tiene miedo a una hambruna, la misma que llegará al país nuestro.
Desde que te levantas hasta que te acuestas, lo que consumes, si observas la procedencia desde el cepillado de dientes hasta la papa del pollo a la grasa, verás que viene de otro lugar.
A esto hay que agregar la corrupción que rebasa los límites de lo soñado.
Aclarando, la corrupción y los males que en la actualidad están presentes, no son de ahora, vienen desde hace más que muchas décadas.
De ahí que invade el pesimismo.
De manera trágica, hay que recordar dolor, lágrimas y esperanzas frustradas.
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