Del Periodismo
A través de la historia, los pensantes, también damas, tenían la necesidad de manifestar sus puntos de vista, más de las veces opuestos a quienes gobernaban, sus reyes, emperadores.
Para ello, lo hacían a través de la palabra escrita, por medio del libro.
Los hoy denominados periódicos, su presencia era relativa y lo que manifestaban estaba acorde con el modo de gobierno.
Que había voces que no concordaban con las directrices de las autoridades, era verdad, pero, repito, pocas.
Los periódicos de la época, muchos años hacían frente a series dificultades para decir su palabra, capaz rebelde, capaz ajena a los dictados de quien gobernaba.
El periodismo incipiente, las ideas filosóficas, políticas, religiosas, era “propiedad” de pocos, de muy pocos.
No hay que olvidar, la educación, a través de la historia, ha sido privilegio de quienes administraban los pueblos; también de los militares, de los religiosos, de allegados a la administración.
Las grandes mayorías estaban alejadas de los conocimientos que predominaban en la época.
De ahí que los periódicos no tenían el peso que en la actualidad poseen.
Desde la época de los filósofos posteriores a los presocráticos, se ha manifestado que todo documento escrito que llegue al respetable, debe tener función pedagógica.
Esto es, si leo un libro, una revista, un diario, algo debo aprender. No se lee únicamente porque sí.
En estos tiempos de modernidad, hay contradicciones, como me siento aburrido, me “meto” a una sala de cine sin saber qué obra presenta, ni de qué se trata.
Nada sé de la película.
Ingreso, para matar el tiempo, porque estoy aburrido.
Así no.
Se tiene que buscar el mensaje, lo que aprendo.
Esta función pedagógica se mantiene hasta el presente en algunos medios, hoy conocidos como de comunicación, pues ya no sólo tiene que ver con la palabra escrita.
Por otra parte, se habla de veracidad, de imparcialidad; de orientarse en bien de la colectividad.
Sin embargo, en estos tiempos es más que difícil que se cumpla con lo antes mencionado.
Hoy predomina el bien económico, el monopolio, la oposición a las autoridades que intentan realizar algunos cambios en la sociedad.
No revoluciones.
Sí, reformas.
Se está imponiendo lo que se denomina “noticias falsas”.
Ya no hay credibilidad en lo que se informa o también en lo que manifiestan los conocidos como “colaboradores” de un medio, pues, hay que reconocer, toda persona tiene una ideología.
Muchas veces la ideología, el interés particular, se imponen frente al bienestar general.
En la pugna entre lo que a mí me interesa como grupo de poder y lo que le conviene a las grandes mayorías.
Lo que menciono se puede observar en el país, en los de esta parte del mundo o en la Vieja Europa, incluyendo al País del Norte.
En la actualidad, los medios de comunicación pierden credibilidad por la pugna entre el bien individual y el social.
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