Qué Pena. Del Turismo en Pacasmayo

Malecon Pacasmayo




El mundo ve en el turismo, industria sin chimeneas, una de las maneras de generar recursos económicos.

En algunos países, especialmente los altamente desarrollados , realizan diferentes acciones para lograr que los lugares más humildes, sin muchos recargos de modernidad, sean considerados por la UNESCO, organismo dependiente de las Naciones Unidas, encargado de reconocer lo que se considera como ''testimonio histórico de la humanidad'' o de un país.

Y para lograr el ingreso a tan importante denominación, invierten en cuidado, reparaciones, mejorías, vías de comunicación; personal especializado.

Se trabaja de manera seria y haciendo uso de lo que ofrece la disciplina turística, sea personal o instituciones de apoyo.

Son las autoridades centrales, de los países que buscan reconocimiento, y también las locales, las encargadas de poner en valor los sitios, espacios, en su variedad.

En los pueblos alejados de la capital de la República o de ciudades, denominadas ''grandes'', donde se encuentran muchos testimonios históricos, naturales, como lagos, ríos, naturaleza, se ponen en valor.

Para ello, hay entrega y respeto por parte de las autoridades locales y de la población.

Aquí juega papel importante la educación, de la misma manera, los medios de comunicación.

Hay conciencia cívica, se la despierta y se realizan campañas en bien de lo que ofrece la madre natura o la historia a través de generaciones que ya no están, pero dejaron su quehacer en diferentes campos de la actividad humana.

Ahora, en el puerto de Pacasmayo, al decir de Sebastián Salazar Bondy, ''Pacasmayo me pertenece'', es decir, hace ya más que varias décadas.

Cuando las personas de la capital de la República o de Trujillo y zonas aledañas, iban a descansar, a gozar de la belleza que ofrecía la naturaleza.

No solo el mar, también lugares tranquilos, calles silenciosas y personas que saludaban y respetaban. Por otra parte, las ciudades son seres vivos, no se estancan, evolucionan, muchas veces para mal. No para bien.

Y el puerto ha cambiado más que mucho; ha evolucionado y sigue evolucionando.

Pero no para bien. Lo que comento está a la vista.

Y las autoridades, tienen el nombre. Nada más.

Lugares históricos, casonas, paseos, bustos que representan a personajes que hicieron mucho por la tierra, olvidados, sucios, se caen o siguen destruyéndolos.

Cuántas veces he mencionado a la Casona que queda al final de la calle Junín y el Malecón, denominada Casa Aduana. Ahora las tablas del techo las están sacando, por no decir robando.

Seguramente, dentro de poco quedará como lo que fue la antigua aduana, cerca al muelle.

Ahora es sólo recuerdo, pues se la fueron desmantelando poco a poco hasta no quedar.

Y el busto colocado cerca al inicio del muelle, da mucha pena, una vulgar cochera, plena de arena y basura.

Mejor guardo silencio.

Nada más.

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