Sin Salida

La historia de mi país no es nada favorable para los ciudadanos, para las instituciones ni para forjar la peruanidad con miras a la superación, a vencer dificultades y lograr ascender a lugares que otros pueblos han conseguido.

Desde la invasión hispana se hizo presente el abuso, el robo, la rapiña y el quebrantamiento de las normas impuestas por las autoridades del país dominador.

Se sabe lo que sucedió con los encomenderos, con los corregidores y también con los mismos virreyes.

Y más tarde, en los años de trabajo por liberarse de la colonia, se dieron hechos contradictorios que desdicen de lo que en realidad se buscaba.

con la venida del hombre de las pampas argentinas y la sana intención de liberar del dominio, se logró, en parte, lo que quería el gaucho histórico.

No hubo aceptación de la propuesta monárquica, menos de la búsqueda de la denominada ‘‘autoridad’’.

Lo que no contentó al libertador.

Además, luego del 28 de julio, los españoles partieron a la sierra donde se organizaron y armaron.

Hay que recordar, el argentino se reunió con el hombre de los llanos para que venga a participar en acciones; es más, ofreció ponerse a sus órdenes.

El hombre de los llanos siempre soberbio, vanidoso, no podía aceptar.

Tenía que estar solo, ser el libertador.

El gaucho parte y nunca más regresa.

La llegada del venezolano dio lugar a varias batallas, incomodidades y hasta algunas muertes no aclaradas.

La estadía del nombre de los llanos acá fue contradictoria, como es natural en una jornada tan trascendental.

Siempre pensó en vencer, aún estando muy enfermo.

Ayacucho, lo que aconteció, puso término a la permanencia de los hispanos.

El acta de Ayacucho, para unos favorable para España y para otros, para el país.

De la misma manera, las opiniones se dividían, los puntos de vista ya no eran favorables.

Se buscaba una forma de gobierno, alejada a lo que pensaba el hombre de los llanos.

De la misma manera, partió, repitiendo ‘‘He arado en el mar’’ y nunca más regresó.

A partir de la salida del hombre de muchas batallas y de una familia acomodada, el país ingresa a una etapa de inestabilidad, de luchas internas.

De ambiciones y muertes por el poder.

También de enriquecimientos nada santos y de fortunas no bien habidas.

Así, de contraste en contraste y, se repite, por el bien del país, de los habitantes, se dan hechos que nunca consiguieron lo que se quería: el bien y superación de esta tierra cada vez más recortada denominada Piru, según la tradición.

Ahora, 2019, cerca a lo conocido como emancipación, y también a los 200 años, se sigue sin salida y en el mismo entrampe.

¿Hasta cuándo? vaya, uno viejo periodista, a saber.

Se seguirá con sueños y esperanzas y con el crecimiento de fortunas mal habidas.

Sobre el autor

Contacto UNDiario

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected]