Japón, país más saludable de Asia




Hay en el mundo países que son admirados, apreciados pero, lamentablemente, no se sigue sus pasos. No se copia las normas de vida, los valores, los intereses o todo lo bueno que lleva a marcar hitos en la humanidad. Pero al menos que se tome en cuenta, en consideración y se pregunte, ¿por qué ellos?, ¿nosotros no podemos?

Ahora, llega la información dado cuenta que Japón es el país más saludable de Asia y el cuarto del mundo. Se destaca que ‘‘Japón avanzó tres posiciones y hoy es el cuarto país más saludable del mundo, según el Bloomberg Healthiest Country Index de 2019, que evaluó a 169 economías de todo el mundo’’. El ranking es encabezado por España, seguido por Italia, Islandia y Japón. Completa el top 5, Suiza.

Los cinco países antes anotados, marcan ruta en el mundo, en lo referente al nivel de vida. Bloomberg clasifica a los países según diversas variables, tales como, esperanza de vida y el acceso a agua potable; y resta puntos por el consumo de tabaco y la obesidad.

Naturalmente, hay otros aspectos que son medidos, siempre relacionados con lo que requiere satisfacer la persona para considerarse tal.

Se informa, ‘‘En el top 10 figuran seis países de Europa. El país americano más saludable es Canadá, en la casilla 16; un poco lejos, Estados Unidos, figura en la posición 35, superado por Cuba (30), el país latinoamericano mejor ubicado’’.

En verdad, lo que se narra presenta otra realidad, muy lejos de los pueblos de esta parte del mundo.

Siempre repito y lo seguiré haciendo mientras esté de pie, las instituciones son lo que quieren los dirigentes. De la misma manera, los pueblos avanzan, progresan o se quedan estancados, lamentando la pobreza, el analfabetismo, la falta de servicios higiénicos y todo lo que tiene que ver para que una persona lleve una existencia digna.

No se pide que haya exceso, sino lo necesario para una existencia, humana, profundamente humana.

Y esto sucede por esta parte del mundo.

Sobre todo, en mi país.

Ya se está llegando al límite de la corrupción, la pérdida de fuertes sumas de dinero que se podían invertir en dar más vida a las personas.

Pero son los dirigentes, de diferentes niveles, que se encuentran envueltos en actos que desdicen de la persona. No hay que olvidar, la persona tiene capacidad para transformar la naturaleza, dar vida a los desiertos y hacer patria cuando se lo propone.

La historia está plena de actos, de acciones que han ido más allá del diario vivir.

Repito, son las autoridades, no las de ahora; ya se lleva más que un buen tiempo en esta angustia.

No hay que imitar, pero sí rescatar lo positivo de otros pueblos. Las relaciones comerciales, culturales, económicas, son con los pueblos del mundo; sobre todo, en la actualidad que se impone la tan mentada globalización.

Pero no salimos de la denominación de ‘‘pueblo en vías de desarrollo’’ o ‘‘emergente’’. Invita a la reflexión lo que sucede en otros pueblos, con los que se mantiene buenas relaciones.

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a [email protected] y síguenos en @UNDiario