Otra vez el año nuevo ¿hasta cuándo?


Nuevamente se cierra el círculo creado por el hombre. Y se abre otro.

Para contentarse siempre busca autoengañarse, le denomina año y cada período, le denomina nuevo, otro.

¿Será verdad?

El tiempo es el mismo; suceden los mismos hechos de la madre naturaleza.

Capaz fenómenos naturales, que destruirán la vida, en su amplitud, y el hombre lo sabe, pero nada hace para evitarlo.

Ayer nomás, el fenómeno del niño.

Y hasta el presente, las personas y lo que tuvieron, siguen en el olvido, y seguirá, ¿hasta cuándo?

¡Vaya, solitario payador, a saber!

Es más, se hace mención que puede ya venir fenómeno similar.

Se espera que llegue, para que el dolor se imponga, el llanto, las lágrimas y vuelva la ayuda.

Ayuda que se pierde o llega a otros lares, capaz a la tierra de quienes dirigen tal o cual espacio geográfico.

Ahí están mudos, testimonios, callados, silenciosos y con la piel que se hunde en los huesos.

Ellos, mujeres, niños, ancianos y también fuertes, soportaron la rebeldía de la tierra, el movimiento. Sismo le llaman.

Se repite, en el mundo de la producción en masa, en tiempos de globalización, de libre mercado, que ya llega otro año.

Y hay que festejarlo como se debe.

Para ello, ahí están las tarjetas de crédito, el dinero plástico, para pasar tiempos ‘‘inolvidables’’ ante un nuevo año.

Las grandes tiendas y la publicidad engañan al respetable.

Respetable que en estos tiempos de tecnología ya no reflexiona, no conversa, no dialoga.

Y de esa ignorancia se aprovecha el mundo de la economía moderna.

Después del año llamado nuevo, no hay que olvidar, es el mismo tiempo, el pobre y miserable bípedo, se queda con las manos vacías, sin esperanza de conseguir pan para los cachorros que reclaman.

Mientras tanto, los días corren, los mismos días, y el dinero plástico hay que cancelarlo.

Y la modernidad acude en su ‘‘salvación’’, le da otros créditos para que pueda pagar el plástico.

Así la ruleta sigue girando.

No hay cuándo parar la rueda.

Vendrán otras actividades que exigen responsabilidad, seriedad y sobre todo, hombría, llegan tiempos de escuela, de todo lo que requiere la esperanza del mañana.

Pero, pero, falta el ‘‘Poderoso Caballero Don Dinero’’.

Y el bípedo que repetía, ‘‘la vida es una sola’’, ‘‘hay que gozarla o como decía la ‘‘filósofa’’ artista de la farándula, ‘‘vive la vida, que la vida no te viva’’, no sabe qué hacer.

Grita, se desespera, maldice y cree que así cambiará la realidad.

El dinero plástico lo aplasta y aplasta.

Repito, otro año nuevo, ¿hasta cuándo?

Tiempos de análisis, si queda alguien que tenga esta facultad; de conversación, si todavía alguien tiene esta virtud y especialmente, días de esperanza, de vida, si todavía queda alguien que sepa qué es esperanza, qué es vida.

No ser como cerdo, con el respecto que se merece el amigo cerdo, revolcarse en el mismo charco.

Mientras tanto, vendrá, otra vez, otro año nuevo, repito ¿hasta cuándo?

Sin respuesta, en silencio.

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