Del viaje a la otra orilla




Cada vez que veo partir a la otra orilla a un amigo, a un conocido o con quien estuve cerca, en verdad, hay que reflexionar sobre la finitud de la cosas, lo transitorio que es todo.

En el país a diario hay informaciones por los medios de comunicación de los actos de corrupción cometidos por las autoridades de diferentes niveles.

Son cantidades muy fuertes de dinero que se roban, invierten en cosas materiales o se da a los denominados "socios" para que se encarguen de distribuirlo, entramparlo y que se pierda la pista de dónde viene. Aquí hay que preguntar, ¿para qué tanto dinero? ¿para qué envolverse en acciones nada santas?

Se está observando cómo los dirigentes del país, los fuertes y poderosos, están en la cárcel en situaciones nada favorables.

Sobre todo, no ‘‘disfrutan’’ de su obra, de lo adquirido por malas acciones.

Si quienes están en el poder pensaran que nada es eterno, que todo concluye, otra sería la realidad del país. Cuando se ve la figura de quien fuera presidente hace algunos años, ahora deteriorada, en prisión, a la espera de la buena voluntad y queriendo hacer valer su ancianidad, sus enfermedades, para que quede en casa, en verdad, en verdad, hay mucho que reflexionar, mirar la vida con otros ojos.

Lamentablemente, la tecnología día a día cabalga, y ya no permite que la persona piense, mire más allá de su dolorosa realidad en la que se encuentra.

Y esto no se da únicamente en los países de esta parte del mundo. También acontece en los desarrollados, que marcan hitos en la vida de la humanidad. Con diferencia que por allá, los juicios son más rápidos y las sanciones no se dejan esperar.

En otros pueblos, sobre todo en los asiáticos, los dirigentes que han caído en la ‘‘tentación’’ y se encuentran culpables, dignamente se autoeliminan. Por allá, mucho se cuida el nombre; no se puede ensuciar en acciones que no son bien vistas.

Volviendo a los inicios, hace unos días falleció Don Edmundo Dante Lévano La Rosa, más conocido como César Lévano. Los medios de comunicación se han encargado de dar a conocer su vida entregada al periodismo y a la docencia. Se señala, que por edad, fue separado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Al recibir lo que le correspondía por ‘‘tiempo de servicio’’, se asombró, una porción de dinero muy pobre. Sufrió.

Más tarde, al cobrar la pensión por jubilación, la decepción fue mayor. Sumamente pobre.

Pero es la realidad.

Toda pensión da mucha pena, lástima.

El periodista comentó, informó y se molestó, en su columna del Diario ‘‘UNO’’, del que era fundador y director.

Pero, todo quedó en silencio.

Como es.

Normal.

Ahora, que ya viajó a la otra orilla, se hacen presentes las palabras elogiosas y todo lo que se sabe. Mientras tanto, silencio y motivo de reflexión.

Todos viajaremos, nadie se queda en el terminal.

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