Año Nuevo, muy importante en Japón
En estos últimos tiempos, violentos, de inseguridad, donde predomina lo individual, el pragmatismo. Lo mío sobre lo nuestro, la palabra pierde, cada vez más, su valor, no hay credibilidad en lo que se manifiesta.
Se dice una cosa y en la práctica se hace otra.
En la escuela, donde el niño y el joven pasan más tiempo que en el hogar, de la misma manera, no hay confianza en lo que dice quien se encuentra en el aula, a quien se le llama "el segundo padre o madre", por la labor que desarrolla y por lo que se transmite.
Si la escuela, se reconoce, es el segundo hogar, se comprende que la casa, primer hogar, y los padres, son los primeros formadores, transmisores de normas, valores a los menores.
En el hogar tiene que tomar fuerza la credibilidad, que los responsables digan una cosa y la cumplan, la realicen, que los menores no vean en ellos seres irresponsables, que no se ajusta la palabra a la realidad.
Aquí se inicia el quiebre o pérdida de confianza y del mundo valorativo.
El niño y el joven llegan a la escuela con costumbres, normas y otras cualidades propias de casa, buenas o malas, y la ponen en vigencia en el aula y con los compañeros.
De ahí la gran responsabilidad de ser padres y modelos de la esperanza del mañana.
De la manera cómo se críe en el hogar, será su comportamiento donde se encuentre.
De la manera cómo se presente en la escuela, mostrará cómo son la casa y los padres.
Si llega sin lavarse la cara, legañoso; sin limpiarse los zapatos, con la ropa ajada, sin peinarse, está presentando a los padres.
Si los cuadernos, sucios, sin forrar, con grasa, con borrones, refleja que no hay quién vea por la esperanza del mañana.
Pero, hay que regresar a la palabra empeñada, motivo de la presente nota.
Estos días de presentación de hombres y mujeres que quieren llegar a la primera magistratura, de quienes quieren ser los "padres de la patria", existen revisar la historia.
Revisión que no tiene por qué alejarse, hay que voltear los ojos y observar a quienes dirigen el país en los diferentes campos.
Y tratar de entender si hay relación en lo que ofrecieron y en lo que han hecho, ya, casi, al final de la administración.
Siempre manifiesto que la historia es la que señala el camino.
Ahora, si lo que mencionan quienes quieren estar gobernando, es factible de realizarse.
Para ello, hay que recurrir al sentido común, al conocimiento más elemental.
No se puede, como decían los revolucionarios españoles, en su himno, "voltear la tortilla", pues la realidad y las personas son diferentes, totalmente diferentes de los europeos.
Se desgañitan diciendo que el Perú es país minero y no agrícola.
Hay que regresar a la historia, otra vez.
Mineros fueron quienes llegaron a enriquecerse, mas no los herederos de tierras y leyendas que hasta el presente causan asombro.
Vuelvo a repetir, hay que poner los pies en el suelo, la realidad nos centra.
Que no predomine la emoción sobre la realidad, menos la ilusión frente a lo que es.
No olvidar, lo que es, es y lo que no es, no es.
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